jueves, 23 de junio de 2022

Socorrista con pito

Como hacemos muchos días hoy caminamos por la playa de Salinas,  disfrutando de esos casi cuatro kilómetros de playa preciosa con arena dorada, y llegando al espigón de San Juan, veo que ya instalaron la caseta para los socorristas por estar comenzando la temporada de verano, y aunque no hay ningún bañista ya están colocadas las dos banderas indicando la zona de baño, que como ha ocurrido otras veces aunque el mar este tranquilo y la playa tenga una gran extensión a veces solo permiten bañarse en unos pocos metros.

Llegando al final del paseo me distraigo viendo a un paisano conocido que todos los días como nosotros camina por la playa y al llegar a esta esquina se da un baño de unos pocos minutos, sin entrar mucho en el mar, con el agua a la rodilla y regresa caminando hasta el museo de las anclas. En ese momento oigo un fuerte pitido, volteo a ver a que se debe y veo a un socorrista que se acerca a la orilla, con su flotador a la banderola, camisa naranja y con aire de autoridad le hace una seña al paisano indicándole que esta fuera de la zona de baño permitida.

Es el único bañista en esos últimos dos kilómetros de playa que llaman la playa de San Juan, el mar está tranquilo, el infractor tiene el agua a altura de las rodillas y el socorrista le indica: ¡AHÍ NO, más a la derecha!  Todos los días se baña con poca o mucha gente, en invierno o verano y hoy que está solo alguien que lo vigila le prohíbe bañarse donde siempre. Hoy le indica donde está permitido  bañarse, y donde está prohibido bañarse. Hoy está la autoridad presente y viene a poner orden. El paisano, muy buena gente, camino con el agua hasta la rodilla hasta donde le indicaba el socorrista y continuó con su baño mientras el socorrista con mirada adusta lo vigilaba desde unos veinte metros.

Recordé a mi viejo profesor que decía; “si quieres conocer a Pedrito dale un carguito” aquí es aplicable “si quieres conocer a Paco dale un pito” Es impresionante como un pito y un flotador puede transformar a una persona cuya función es cuidar a los bañistas, procurar su seguridad y tranquilidad, en alguien que solo quiere demostrarnos quién es la autoridad, quien tiene el pito en la boca y a quien hay que obedecer.

La otra alternativa que se me ocurre es que está aburrido porque su primer día no hay bañistas y busca en quien lucir su potencia soplando el pito. Son cosas absurdas que pasan con demasiada frecuencia. En mis tiempos de escuela recuerdo que el profesor de biología decía: La función hace al órgano y es aplicable a decir: las asignaciones de autoridad hacen al imbécil.

Ya el año pasado un socorrista mal humorado, enfrente a los edificios de Salinas, en un día de mucha afluencia de bañistas teniendo más de un kilómetro de playa con el mar tranquilo, colocó las bandera a unos 30 metros una de la otra, y habían varios cientos de adultos y niños bañándose desde la orilla hasta donde rompían las olas que los obligaba abañarse bastante o demasiado juntas. Y me acerque al joven que parecía dirigir la vigilancia desde una silla escalera de vigilancia y le comente que si ponía las banderas más juntas, podría lograr que todos se bañaran en fila india. Y si estaba malhumorado, lo pude comprobar.

 

 

 

Cuidemos la democracia

 

Cuando pierden los poderosos                                  23/6/2022

Todas estas últimas semanas he oído y he leído lamentos y pronósticos apocalípticos sobre américa latina, “se jodió Colombia” “se jodió Chile” emigrar a países de américa latina es como cambiar de camarote en el Titanic, si llega de nuevo Lula se joderá Brasil, vieron cómo se jodió Venezuela y no aprendieron nada, etc.

Y esto me ha hecho pensar que cuando pierden las elecciones los partidos de izquierda, partidos socialistas, o los partidos socialdemócratas, para poner ejemplo de centro izquierda, nos parece normal. Es lo adecuado, nadie se rasga las vestiduras, los de izquierda nunca se ponen de acuerdo, los subgrupos no se unen para disputar las elecciones, no tienen un candidato único, siempre van por separado, aumenta la abstención porque sus votantes se desaniman y no votan, cunde la resignación generalizada. Era predecible.

Cuando pierden los poderosos, aunque tenían el control de los medios: radio, prensa y televisión, o digámoslo de otra forma, cuando pierden los partidos de derecha, ya sean Social Cristianos, Conservadores o Liberales, u otros de ese tipo, de inmediato surge las reacciones desde decir que la gente no sabe votar o que vota muy mal, hasta los lamentos apocalípticos, predicciones aterradoras, justificaciones emocionales porque no saben gobernar, o avisos a navegantes para que se prepare la población al desastre que está por llegar, o a veces se proponen estrategias para bloquear la acción del ganador, todo aderezado con comentarios despectivos clasistas, porque los pobres, los desvalidos, los pata en el suelo o descamisados son analfabetos, los han engañado, porque la ignorancia los lleva a votar por esos comunistas, izquierdosos. La gente es imbécil porque no sabe votar como Dios Manda.

Nadie se pregunta que habrá estado pasando en Latinoamérica los últimos 50 o 70 años para que la gente normal y corriente, no solo los pobres o desvalidos; también la clase media, técnicos, profesionales, funcionarios y hasta más de un intelectual, o potentado económico, harto de lo que ocurre se lanza a votar por un populista, un radical, un extraterrestre, un visionario o un Trump o Bolsonaro cualquiera, como pasó en EEUU y Brasil.

Y lo que está por venir es que entre el loco elegido celebrando con sus seguidores (cosa normal) y los perdedores indignados, estamos promoviendo una tendencia que: O convertirá a los ganadores en dictaduras de izquierda, o por el contrario si seguimos repartiendo sentimientos de rabia, odio, frustración colectiva, si logramos globalizar la indignación nos llevará a dictaduras de derecha, porque ya hay grupos proponiendo golpes de estado en Chile, Ecuador, y Colombia.  

Entre todos estamos acabando con la democracia.

Venezuela 2026

  VENEZUELA enero 2026                                                                            8   de Enero de 2026 He estado esperando...