Volvió Esperanza… Se
acabó la esperanza 12 marzo 2015
Si la esperanza es lo
último que se pierde acabamos de presenciar el último atisbo del mundo,
acabamos de llegar al final. ¿Cómo se llamará este estado? El estado cuando se
pierde la esperanza. La desesperanza, la indignación colectiva, la impotencia
final…
No sé qué nombre le
dará el futuro historiador a esta etapa de la vida política de Madrid. Por
supuesto dependerá de los resultados electorales que se obtengan en el mes de
mayo. Pero supongamos que gana la marquesa consorte. La llamo así para evitar
llamarla por su nombre que me suena contradictorio.
En este ambiente de
abatimiento, en medio de la depresión se produce su nombramiento como candidata
a la alcaldía. ¡Y va a ganar! Hay que joderse.
Los vecinos de Madrid
escogerán a la señora marquesa por su habilidad competitiva, por los malos
competidores que enfrenta, por sus destrezas electoreras, y porque no les importa las denuncias en su contra, que
reconocemos que ha evitado con gran eficacia. Ni les preocupa ver a todos sus
colaboradores imputados.
Tendremos de nuevo la
arrogancia entronizada, y la vendetta a flor de piel. Pobre de los que la han
atacado estos años de su pase a segunda línea, pobrecitos los policías que la
multaron y siguieron desde la gran vía hasta su casa, Gallardón se revolcará en
su tumba política, o su destierro millonario si lo prefieren. Le sonarán los
oídos durante toda la campaña por que será utilizado como arma arrojadiza por
unos y como trofeo del cambio por los otros. Bueno, en parte por eso lo
condecoraron hace poco para suavizar o endulzar su situación futura.
Están todos molestos,
los del PSOE porque pierden votos, los de Podemos porque estarán en la
oposición, los de ciudadanos, los de izquierda unida, todos. Hasta los del PP
por todas las declaraciones polémicas que ha hecho y seguirá haciendo por ser
parte de su estilo camorrero.
Los únicos contentos en
este ambiente son los que aspiran a ser parte de su equipo, sus futuros
colaboradores, futuros millonarios, sin son hábiles, o futuros imputados.
Aunque ser imputados siendo del PP no es malo a la larga, no hay grandes
cambios en la vida de un imputado, y como al final quedas enriquecido, y esto
es lo que cuenta, se soporta muy bien esas molestias judiciales.
¿Que nos queda a los
paisanos de a pie?
Lo he preguntado a los
amigos y conocidos y aquí les dejo algunas respuestas:
-Buscar las armas y
echarnos al monte. -Rezarle a San Expedito. -Votar a Podemos
-Emigrar a Alemania, a
Portugal a… A donde sea. -Contratar un sicario. -Inscribirse en el PP a ver si
podemos conseguir algo de la piñata…
Todo es parte de la
depresión colectiva que nos aqueja. No parece haber solución.
Lo único que nos queda
es soñar. Soñar que Esperanza pierda, que se retire de la política de una vez
por todas, que se pelee con la Cospedal, que se saquen los ojos, y se jalen las
greñas, que lo filmen todo y lo pasen por la tele en directo.
¡Qué sueños tan
agradables! ¡Como ayuda soñar a la salud mental.
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