miércoles, 24 de enero de 2018

Aquellos que no tuvieron pueblo en su infancia


Hace poco en el país semanal leí un comentario que decía: que una parte de la población española no había tenido pueblo en su infancia. El desarrollo económico, el progreso ha llevado las familias a las ciudades, la educación pública para todos ha llevado a los jóvenes a las universidades e institutos de artes y oficios. Son urbanitas, se han criado en barrios de ciudades modernas, han ido al colegio, algunos a institutos más avanzados y se han educado e instruido en lo que corresponde al mundo moderno citadino.
Me incluyo en los urbanitas. No hemos criado ni cuidado animales, pollos, conejos, cerdos, vacas. No hemos sembrado, regado ni cultivado patatas, coles, berzas, zanahorias, lechugas, tomates, ni lentejas. Ni hemos podado o recolectado de árboles frutales, manzanos, melocotoneros, ciruelos, olivos, castaños, ni siquiera recogimos avellanas o nueces. No hablemos de matanzas de cerdos, elaboración de morcilla y embutidos, secados de jamones o elaboración de sidra, ni muchas cosas más que sabían hacer la abuela y el abuelo. Todo eso lo perdimos al emigrar del pueblo a la ciudad.
Las casas de pueblo han quedado como segunda vivienda para los veranos o para las celebraciones familiares porque es el único sitio donde caben todos.
La crisis reciente ha recompuesto parte de este éxodo citadino. Algunas, quizás muchas o demasiadas parejas jóvenes se han visto obligados a volver a la casa paterna, primero en la ciudad, pero era muy pequeña, no cabían los hijos, y los nietos, y algunos han vuelto a la casa de los abuelos, al pueblo. Pero no conocen, no saben, no aprendieron de jóvenes como se vive en un pueblo, todas esos aprendizajes o vivencias existenciales les falta. Las necesitan.


23 de enero 2018

La inmunidad como privilegio


Esta es la última o la penúltima de Puigdemont: “lo democrático es que pueda volver sin que me metan preso” Lo que quiere es inmunidad, el indulto de los pecados y delitos cometidos, es como la reforma de la iglesia, pero sin tener que confesarme, sin tener que aceptar los pecados cometidos, sin propósito de enmienda…    Por mi cara bonita.
En este caso corresponde con la reforma de la política. Con inmunidad para todos, sin tener que declarar, sin la intervención de los jueces sin estar hablando de delitos. Que todo quede en nada, que nos perdonen los pecados para poder entrar en el paraíso. Que nos perdonen los delitos para poder volver a Cataluña, perdón, a España.
Pero no es solo culpa del bufón de Bruselas, todos podemos ver lo que ocurre en paralelo, a Rajoy, al PP le perdonan todo, y no pasa nada. Alguno va preso, pero que conste en acta: “Ese señor al que usted nombra ya hace varios años que no es del PP” o ya los delitos han prescrito, pobrecito Paco Camps que quieren ahora quemarlo en la hoguera de la venganza.
Y en la comisión del congreso Pedro J. sacando toda la basura, toda la bilis guardada contra Rajoy. Es otra forma de indultar los pecados, echarle mierda al contrario que se vea que “Tu más” Es la vendetta o venganza de Alejandro Dumas llevada a la vida real. Pedro J. es el nuevo Conde de Montecristo.



23 de enero 2018

Venezuela 2026

  VENEZUELA enero 2026                                                                            8   de Enero de 2026 He estado esperando...