Uno de estos días se publicó en El País un artículo de Máriam Martínez-Bascuñán titulado “Atreverse”
donde se menciona lo difícil que resulta en nuestra época tener independencia
en política, o siendo político. Parece que la disciplina de partido es lo más
importante, obedecer ciegamente a la dirección del partido es primordial y
obligatorio.
Ocurre en todos los partidos,
en unos más fuertemente que en otros, estamos acostumbrados a ver barones
socialistas declarando sobre aspectos que contradicen a su secretario general, En
Podemos son retirados o dimitidos del partido recordando las purgas de Stalin,
casi de inmediato, es una forma de suicidarse aunque seas cofundador del partido.
En el PP son calificados como versos sueltos y la historia y la hemeroteca certifican
que te pasaran la factura en cualquier momento y hay una lista de aislados,
desprotegidos y caídos en desgracia por contradecir al secretario general del
partido. No es inmediata pero si muy segura. Y ahora Ciudadanos que no tenía
esta tradición, en cuanto ha crecido un poco ya le ha llegado el virus
antidemocrático. Y tiene los tres primeros especímenes, Uno que lo expulsan del
partido, uno que se va y vuelven a su actividad profesional y otros que se
quedan, casi pidiendo disculpas, o diciendo a luchar desde dentro. Veremos
cuanto tiempo aguantan en la lucha, o cuánto tiempo los soporta el partido.
El artículo de
Martinez-Bascuñan nos habla también de los peligros del dogmatismo, ya que sin
la duda individual no hay espacios para nuevos dilemas políticos. Si todos están
de acuerdo con el líder, parece que pueden sobrar todos. Los buenos líderes se
rodean de gente con criterio más amplios que los propios, promueven las
disidencias, es la manera de ampliar los horizontes, ver nuevas alternativas,
ver todos los escenarios futuros, promueve decisiones sabias y tolerantes. Y las
disidencias fertilizan la democracia, ya que se combate el miedo a participar,
miedo a disentir, se promueve y se construye sobre las diferencias.
Esto ayuda al líder a evitar dos
extremos: los comportamientos de adolescente caprichoso y las posiciones de
vieja dogmática. Esto también ayuda a la democracia parlamentaria, ya que los
diputados representan a españoles que los votaron, todos los partidos
representados son legales, no son impuros. Todos los políticos están obligados
a compartir con ellos los escaños del congreso, escuchar sus planteamientos,
tratar de entenderlos, discutirlos, apoyarlos o argumentar en contra y decidir individual
y colectivamente por el bien de España y de todos sus ciudadanos. Y poder
escoger lo mejor de lo posible.
La responsabilidad es
individual, de cada diputado o senador, no se pueden esconder detrás del
partido y excusarse diciendo yo sigo las órdenes del portavoz en el congreso y levantar
la mano aun no estando de acuerdo.
Nos cuesta trabajo cambiar. Y
es lo que promueve el bloqueo del país. Puede que sean reminiscencias del
franquismo, estamos acostumbrados a obedecer y callar.
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