De mi corta experiencia en cargos gubernamentales me queda
el haber aprendido que toda moneda tiene dos caras, que en los conflictos pude
encontrar dos amigos que consideraba incapaces de mentir estaban en posesión de
dos verdades contradictorias, cada uno la suya. Conclusión, alguno o los dos
exagera, alguno o los dos especula, alguno o los dos me mentían buscando
objetivos personales o del partido en el cual militaban. Y la amistad al carajo.
Aunque es considerado muy humano y pasa en las mejores familias, es otro de los
aprendizajes que viene acompañado por la decepción que sufres cuando ocupas un
cargo público. Esto por supuesto le pasa
a los que llegamos a cargos públicos sin representar un partido, sin posición tomada
o estrategia establecida, como independientes que aunque no lo crean hay todavía
y somos muchos.
También presencié con demasiada frecuencia posiciones políticas
donde claramente el expositor, muy conocido y con fama de inteligente nos
trataba de meter lo que se llama gato por liebre, seguía claramente directrices
del partido, y nos trataba como tontos, cosa que molesta demasiado. Usaba los
datos, las cifras distorsionadas con descarada mala intención, distorsionaba
realidades, repetía falsedades y ampliaba detalles poco ciertos. Lo poco positivo
que podía aplaudirse indicaba que ellos lo habían exigido previamente, tratando
de ganar indulgencias con escapulario ajeno.
En otras palabras como cualquier político de oposición que
nunca reconoce que se equivocó y siguiendo una estrategia previamente
establecida: Bloquear, oponerse, atacar, no dejar que el adversario gane ningún
punto. Al enemigo ni agua. Con esas posiciones no hay diálogo, no hay consenso,
no hay democracia. Falta poco, el siguiente paso puede ser conspirar para dar
un golpe de estado, o que algún fanatizado y descontrolado salga con un fusil a
poner orden.
Cuando se dan cuenta de su error, solo cuando comprueban la caída
de apoyo popular, cambian su posición sin explicación previa, se justifican diciendo
que la crisis obliga a apoyar a gobierno, pero… y aquí de nuevo sale a relucir lo lento que
son y lo sordos que han sido porque ellos lo han pedido hace tiempo, lo han propuesto
antes, lo han visto venir y han ofrecido su apoyo y el gobierno malo no lo aceptado,
etcétera. ¿Les suena conocido?
En resumen, Qué fácil
es ser profeta a toro pasado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario