viernes, 23 de octubre de 2020

¿Qué está pasando?

Estos últimos meses muchas veces nos hemos preguntado ¿Qué está pasando?, ¿el mundo se está volviendo loco? Tengo un amigo inteligente que dice barbaridades convencido de que son verdad. Otro cuenta conspiraciones apocalípticas, un tercero maldice al papa. Otro me acusó de comunista porque se me ocurrió disentir, otros niegan alguna realidad científica. Encuentro muchos indignados contra algo, persona o institución. Es como un virus que se contagia.

Hace meses o quizás desde hace unos años viene creciendo ese ambiente malsano, un ambiente de odio y de rabia contra los políticos, contra el gobierno de turno, contra los extranjeros, emigrantes, refugiados, sudacas, árabes, musulmanes, homosexuales o cualquier vecino o prójimo diferente. Hay un clima de conflicto creciente y cada vez la gente encuentra más motivos para estar indignado.

Pero muchos no identifican los orígenes de la indignación. Todos los días leen y ven videos en las redes (y las comparten con los amigos) que en su mayoría son noticias falsas, son mentiras o exageraciones sacadas de contexto contra alguien particular o sobre gobiernos, presidentes o candidatos y las creemos como ciertas. Y las compartimos para que conozcan la verdad, “esa verdad”

Cada uno de nosotros principalmente ve y lee aquello que previamente cree verdadero, basado en nuestros prejuicios, nuestra verdad.  Las mentiras que leemos aumentan nuestro disgusto y nos vamos llenando de rabia y de odio hacia aquello que consideramos la causa de nuestra indignación. Esa noticia confirma lo que yo ya pensaba o creía.

Encontramos la televisión que trasmite sucesos violentos, crímenes pasionales, cuando buscas noticieros encuentras a políticos insultándose y difamándose entre ellos. Lees la prensa y también hay reclamos, denuncias, críticas y peticiones de dimisión a diestra y siniestra. Las redes sociales repartiendo por el mundo mentiras, noticias falsas, rumores, y fake news que tienen un origen en grupos que buscan desestabilizar al sistema a, a la unión europea, o al mundo occidental. Y todos nosotros como ingenuos borregos compartimos con los amigos y conocidos y ayudamos a convertir la mentira en una verdad por el simple hecho de que lo conocen millones de personas en un minuto.

Ves las secciones internacionales y lo mismo pero a escala mundial, los chinos son malos, el gordo norcoreano quiere acabar con el mundo, los rusos una mierda, Polonia, Hungría y Austria son los europeos xenófobos por excelencia, los turcos y Erdogán su dictador unos salvajes, hay guerra en Armenia, desastre en el Líbano, El catire Loco y el Brexit están en el reino unido, Bolsonaro acabando con la selva amazónica y no hablemos de los árabes sauditas que llegan a nivel de degenerados y asesinos. El filipino un asesino de narcos, el mejicano que quiere disculpas del rey español por la conquista, los narcos de Suramérica invadiendo al mundo con sus drogas, los demócratas ahora son comunistas, y el Trump. ¡Ay Trump! Ese se ganó el premio mayor, el más bestia de todos los presidentes posibles. Sin contar a Maduro por supuesto. Todos y cada uno de nosotros como pirómanos regando gasolina sobre el incendio de la indignación colectiva.

Un analista decía que esto se debe al caldo de cultivo en el que vive la sociedad desde hace años, con una crisis permanente, desempleo, aumentando la pobreza y creciendo la desigualdad, pandemia, incertidumbre, todos los días se denuncias problemas y todos los días los políticos prometen resolverlos y no ocurre nada, la burocracia es lenta, el gobierno es ineficaz y no hace nada, pasan los días, las semanas, el problema sigue y sigue sin resolverse.

El miedo aumenta, miedo a perder el trabajo, a perder la salud, a perder el sustento para los hijos, aumentan también las injusticias, las desigualdades y las ayudas prometidas no llegan, pero la pobreza y el hambre sí. Dentro de la persona algo estalla, algo se rompe y reaccionan buscando culpables y a partir de ese momento es un energúmeno indignado más.

O desesperado busca un superhéroe, al policía o dictador necesario, a Robin Hood, o a Tamacún (el vengador errante de la radio en los años 50) pero lo que encuentra, lo que resuena con ellos es el político populista, el ultra que pregona la rabia y el odio contra el sistema, o contra el gobierno, contra los inmigrantes, contra los musulmanes, contra cualquier cosa que pueda resonar con mis prejuicios, mis emociones, mi irracionalidad, mi rabia, mis miedos. Y al encontrar esa resonancia, desde ese momento, soy un energúmeno que ataca a esa persona o a ese colectivo que identifiqué como culpable. Puede ser contra los demócratas que ahora son comunistas, o contra Sánchez porque dice mentiras y nos engaña. O contra el Papa que es socialista o contra los homosexuales y los inmigrantes que nos invaden.

Y todavía nos preguntamos ¿Qué está pasando? Lo que tenemos que preguntarnos es que pasará si seguimos así.

 

 

 

martes, 13 de octubre de 2020

Me despertó el interés

Me despertó el interés                    13/10/2020

Leyendo el ABC este domingo me despertó el interés las entrevistas a cuatro grandes ligas, como los llama un amigo, donde se indagaba sobre como reaccionaban ante las críticas, los ataques, por ejemplo de las redes sociales que adoran o insultan. Como manejaban el éxito de una novela y las polémicas que despiertan cuando tocan un tema comprometido y también conocer que opinan sobre la función del escritor ante lo que ocurre en el mundo a su alrededor.

Fernando Aramburu nos dice que si escribes sobre la vida real parece que es inevitable levantar molestias: “…por otro lado pues soy consciente que efectivamente cuando uno tiene cierta presencia mediática o en las librerías, y por tanto en las casas de los lectores, pues levanta un discurso que puede ser desfavorable para los intereses de ciertos grupos de poder, que siempre tratan de derribar las opiniones por la vía de derribar al opinante” (*)

También parece inevitable que un escritor se preocupe de lo que pasa a su alrededor y Javier Cercas nos dice: “vivo en una democracia y, mientras a mi alrededor el mundo se está yendo a la mierda, no me da la gana de fingir que no pasa nada” (*)  que muestra su posición frente a la realidad circundante. Y lo confirma cuando nos dice que <Un escritor cobarde es como un torero cobarde se ha equivocado de oficio>.

Arturo Pérez Reverte: nos complementa diciendo que los ataques vienen con piquete, porque no hay argumentación, no hay debate hay fusilamientos, “Porque esta es otra de las basuras que la política actual nos está colocando, que al adversario no hay que escucharlo, sino silenciarlo. Hay que taparle la boca, que no hable, ejecutarlo socialmente, ya que físicamente no se puede” (*)

Pero esto tiene consecuencias, la democracia está en peligro, porque en democracia mis derechos terminan donde empiezan los del otro. La libertad de expresión debe garantizar la coexistencia de pareceres distintos. Donde debe existir la convivencia y el respeto para escuchar y tratar de comprender los argumentos del otro, del adversario, no del enemigo, sin piquetes de fusilamiento. Los políticos actuales como nos dice Mario Vargas Llosa: ”Pretenden destruirse unos a otros, y eso desgraciadamente es una deficiencia enorme de la democracia. El principio básico de la democracia era coexistir siendo diversos. Pensando cosas distintas, con proyectos distintos” (*)

Creo que los políticos deben cortar por lo sano la agresividad, la descalificación, los insultos y agravios al que piensa distinto. Toca hablar de lo que hay que hacer, argumentar sin insultar o tendremos que buscar otros políticos.

(*)Tomado del ABC de este domingo 

viernes, 9 de octubre de 2020

preocupaciones del siglo XXI

 

Preocupaciones siglo XXI                                                             1/10/2020

En algún momento de los emotivos años 70 y 80 surgieron interpretaciones de las viejas predicciones de Nostradamus, acompañadas de nuevos estudios astrológicos que predecían un nuevo mundo a partir de la entrada en la era de acuario (espero no equivocarme) y varios hechos adicionales complementarios que ahora no logro precisar. Era estimulante, por lo menos lo entendíamos favorables al ser humano, era el nacimiento de la era del conocimiento, del desarrollo de la capacidad de comprender y colaborar con la naturaleza para evitar el fin del mundo, la extinción o el apocalipsis tan anunciado por los moralistas.

Es cierto, los síntomas, los presagios, lo que está ocurriendo nos da a entender, nos señala, que parece que estamos en los preámbulos de una trasformación mundial,  pero que ya no me parece tan estimulante.

Además del resurgimiento del fascismo en todo el mundo, véase Venezuela, Brasil, Hungría, Polonia, Turquía (desde hace años), los austriacos desde siempre, los británicos con su modo especial de vivir la política, en España donde hubo y mucho, donde hay hoy y habrá mañana y creo por muchos años, (parece ser congénito en por lo menos un tercio de los españoles), pero que habían estado calladitos, pero desde hace dos o tres años se han alborotado. Pero lo que más impresiona es el fascismo norteamericano. Mezclado con otro virus político o social que es el populismo y el fanatismo religioso, que también tiene un gran potencial de contagio.

EEUU está dividido en dos bandos en la política, porque ya estaba dividido en tres o cuatro en cuanto al racismo (blancos, negros, latinos, amarillos) y en dos en cuanto a la desigualdad social, y ahora con el manejo de la opinión pública a través de las fake news y las redes sociales ya tienen un partido demócrata que es comunista peligroso, y a un partido fascista total, casi nazi, en los republicanos armados y asociados al grupo extremista de supremacía blanca, vamos el KKK de siempre. Que bello futuro nos espera.

La era del conocimiento de acuario debe ser un error de interpretación porque nunca había visto tanta gente inteligente diciendo o repitiendo argumentos irracionales con tanta vehemencia. El número de imbéciles en el mundo está creciendo exponencialmente como si fuera una pandemia, los conocidos, amigos, familiares se transforman de un día al siguiente en ofendidos o indignados por causas emocionales, siguen a líderes populistas de ultra derecha o de ultra izquierda, ya quedarse en el centro es calificado de traición, enfermedad o ignorancia. La intolerancia triunfa en todas partes. Es como una película de zombis donde ves a tus conocidos transformarse en unos bichos raros que no te parecen los mismos que conocías. ¿Será que no se han tomado la medicación? No puede ser que haya tanto trastornado, debe ser un virus. No lo entiendo.

De golpe entre los cuñados o las parejas correspondientes surgen varios gritando “Viva VOX”, coño, es para planificar de verdad la huida a Islandia, usando como excusa el cambio climático.

 

 

 

miércoles, 7 de octubre de 2020

Ecuanimidad

 

Ecuanimidad                                                            30/9/2020

En el diccionario El pequeño Larousse se define Ecuanimidad como: imparcialidad en los juicios; Tranquilidad o serenidad de ánimo. Y decididamente yo de esto no tengo. Ni soy tan imparcial en mis juicios ni tengo el ánimo tan sereno. Pero Malala sí. Siempre lo hemos definido como una libra total, que evita que la balanza se incline hacia un lado o al otro.

Traigo a colación un párrafo del libro La reina del Sur de Arturo Pérez Reverte que lo explica cabalmente: Habla de un personaje, “el Doctor” ejecutivo de una organización de narcotraficantes que coordina los vuelos furtivos de entrada de la droga en España. Una joya de sujeto dentro de los juicios no ecuánimes convencionales. Pero con algunas características o virtudes humanas recomendables. Entre ellas que fumaba en pipa y lo hacía lentamente, disfrutándola. Se inicia el dialogo en el bar cuando el doctor se dirige a los dos guardias civiles que después de tomar un café salen del bar de carretera:

“La expresión del doctor Ramos chispeaba al cambiar una mirada con Teresa. Si estos picoletos supieran, decía sin decirlo, embutiendo con parsimonia tabaco en la cazoleta de su pipa. Qué cosas. Después, cuando los guardias se disponían a irse, el doctor le apuntó al camarero que tenía mucho gusto en pagar sus cafés. Uno de ellos protestó amable y el otro les dirigió una sonrisa. Gracias, buen servicio, dijo el doctor cuando se marchaban. Gracias dijeron otra vez.

 

—Buenos chicos —resumió el doctor cuando cerraron la puerta.

Había dicho lo mismo de los pilotos, recordó Teresa, cuando los motores del Aviocar atronaban sobre la playa. Y eso, entre otras cosas, era lo que a ella le gustaba del personaje. Su ecuanimidad inmutable.”

 

“Cualquiera, visto desde la perspectiva adecuada, podía ser buen chico. O buena chica. El mundo era un lugar difícil, de reglas complicadas, donde cada cual jugaba el papel que le asignaba su destino. Y no siempre era posible elegir. Toda la gente que conozco, le oyeron comentar al doctor alguna vez, tiene razones para hacer lo que hace. Aceptando eso en tus semejantes, concluía, no resulta difícil llevarse bien con los demás. El truco está en buscarles siempre la parte positiva. Y fumar en pipa ayuda mucho. Te lleva tiempo, reflexión. Da oportunidad de mover despacio las manos, y mirarte, y mirar a los demás.” (*)

 

Claves de la ecuanimidad:

1.     El destino, tu destino te asigna un papel y no siempre puedes elegir.

2.     Todos tenemos alguna razón para hacer lo que hacemos

3.     Date la oportunidad de mirar a los demás, para aceptar a tus semejantes

 

Me gusta que Malala aunque no fume en pipa y no gane tanto dinero como el doctor del cuento, sea ecuánime, pero solo ecuánime, sin lo inmutable, porque no me gustan las cosas inmutables. Me gustan las cosas que pueden cambiar.

 

(*) Pasaje de: Arturo Pérez-Reverte. “La Reina del Sur.” iBooks.

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