Primer pecado capital… de los nuevos del siglo XXI.
Nueva versión febrero 2021
La
idea la leí de algún escrito de Benedicto, un poco antes de jubilarse. Pero no
pasó de ahí fue un comentario al margen. Pero es una idea excelente para
pasársela a Francisco I. Benedicto proponía definirlos para destacar que hay
nuevos pecados mortales, nuevas formas de pecar en esta sociedad moderna. No
bastaban con los siete conocidos destacados en todos los catecismos desde el
siglo XVIII: Lujuria, ira, soberbia, envidia, avaricia, pereza y gula, también
llamados cardinales, quizás por lo común que era encontrarlos en los cardenales
de la época.
La
soberbia y la avaricia siguen reinando en el mundo actual pero ya no se estila
confesarlos, ya lo hace todo el mundo, es natural la arrogancia del poderoso y
la avaricia del capitalista porque es el mercado globalizado quien dicta las
normas y regula al comercio mundial. Ya
casi no es pecado.
La
pereza y la gula reinan en este mundo moderno de jóvenes ni-ni y hasta viejos
ni-ni que no trabajan pero si comen y
engordan. La flojera y la obesidad reinan y campean por el mundo.
La
lujuria es evidente que está desatada y no digamos la envidia y la ira
colectiva de los indignados y ofendidos por cualquier detalle del otro, del
prójimo, del diferente, del gobierno, de cualquiera. Pero ya nadie los ve como
pecados, si es natural a nuestra naturaleza y muy corriente estar indignado, y colérico.
Con los negros, con los emigrantes, con los refugiados, con los chinos y
orientales o con los demócratas, con los socialistas y comunistas, con los cristianos,
budistas o musulmanes y hasta con el papa Francisco.
Todos
son defectos menores, son comunes a toda la humanidad y no hay que preocuparse
por tenerlos. Tranquilos no son graves, son muy leves y muy comunes.
Por
eso se requiere otras definiciones, otra lista de pecados señalados por la
iglesia para tomar en cuenta a la hora de hacer el examen de conciencia. Y
debemos ponerlos en conocimiento de toda la feligresía que parece que no leen
el catecismo. Por eso siguiendo la tradición se utilizarán los pulpitos de las
iglesias, pero para evitar diversas interpretaciones de algunos curas, párrocos
u obispos muy conservadores que se opondrán a cualquier idea nueva o cambio, para
evitar saboteos, llegará la doctrina por escrito, el papa envía una homilía que
habrá que leer en todas las iglesias católicas de todo el mundo, en todos los
templos, en todas las misas sin excepción: Una pastoral como Dios manda. ¡El
papa hablando ex cátedra!
Estás
en misa tranquilo, como siempre en la parroquia a la que acudes los domingos en
tu profesión de fe y el cura de repente delante de tus vecinos y conocidos, en
lugar del sermón dominguero insulso y aburrido lee una pastoral del Papa donde
dice que hay nuevos pecados y te pone en evidencia. A ti, al Alcalde o concejal,
al diputado o senador, a todo político conocido o alto funcionario público, a
todo banquero o empresario conocido, a todos nos pone en evidencia.
Porque
el papa ha declarado que abusar de los privilegios que te da el cargo que
ocupas, la situación financiera que posees o el poder que tienes, los bienes o
el capital que posees, si abusas de esos privilegios es pecado mortal.
Cuando
abusas de tu puesto, de tu influencia, de tu poder, o cuando te aprovechas y
sacas beneficios para ti o tu familia o amigos del ejercicio de un cargo, ya
sea público o privado es pecado mortal… ¡Lo dice el papa!
Y
tu, Alcalde, Concejal, Empresario, político, Diputado, Senador, Ministro que
estás en misa no te atreves a voltear porque sabes que todos te conocen y todos
los ojos están fijos en ti, a ver qué cara pones, que gestos se te escapa, que haces
o que murmuras.
Y
sigue el curita diciendo que enriquecerte en un cargo público es “pecadote
mortal” Cobrar comisiones, traficar influencia, vender información
privilegiada, favorecer en las licitaciones a un amigo, lograr prebendas y
beneficios, todo eso es pecado capital. ¡Qué vas al infierno! Porque no basta
confesarte tienes que restituir el mal hecho. Reponer el dinero, o restituir el
prestigio del oponente que destruiste en tu afán de lucro o poder, compensar a los
que dejaste por el camino, restituir la dignidad del empleado que humillaste, o
del que abusaste.
El
maldito cura también se mete con los banqueros que se enriquecen y trafican con
el dinero del prójimo en su beneficio y el de sus accionistas. Engañan con las
preferentes a los jubilados y paisanos ahorradores, desahucian a los pobres que
no pueden pagar las hipotecas que ofreciste con cláusulas fraudulentas en letra
pequeña. Pecado mortal también. Y lo mismo tienes que restituir todo el mal
hecho y todos voltean a ver al banquero, hasta tu lo ves con desprecio.
El
cura cierra su sermón dominguero informando del próximo capítulo, les avisa que
el próximo domingo por orden del papa Francisco se lo dedicará a otro pecado
capital del siglo XXI, deja en suspenso a todos y no menciona cual es el
pecado, tendrán que venir la semana que viene a enterarse y el público
presente, todos los católicos aplauden a rabiar al curita maldito.
¡Qué
vaina con estos sueños quijotescos! Pero volvería a misa.
Julio 2014 y febrero 2021
2º nuevo Pecado
Capital
El
domingo siguiente con la iglesia llena hasta los topes porque se regó como la
pólvora el nuevo “evangelio” En cada iglesia hay cámaras de televisión y
reporteros que han escogido esa iglesia determinada ya sea por los asistentes
esperados o por la fuerza del cura que da el sermón. Y añadida a la curiosidad
de ver que parroquiano se escapa y no asiste a misa ya en las redes sociales figuran
listas donde salen la iglesia a donde asiste cada candidato, cada político o
banquero conocido, los corruptos señalados y los imputados en juicios por
corrupción.
(En 2014 que mandaba el PP escribí este
párrafo)
No tienen idea de cómo estará la
iglesia donde regularmente asiste Rajoy, o donde asiste Botín con su familia o
la iglesia de la calle Serrano o del barrio de Salamanca sin ir más lejos. Hay
casos contrarios, por ejemplo la iglesia de la Moraleja la cerró el cura
aduciendo reparaciones mayores, las malas lenguas dicen que fue ha pedido o
exigencia de los algunos poderosos feligreses.
En la nueva versión de 2021 manda el
PSOE y señalaría a otras personalidades aunque el problema es que muchos del
gobierno que son de izquierda no van a misa y se escaparían de la homilía.
El
sermón se inicia con el nombre del segundo pecado capital moderno: el cura con
la voz engolada anuncia: Usar y aprovechar la desigualdad.
Todos quedan en suspenso. Continua el cura explicando en que consiste este
pecado MORTAL: En primer lugar tratar al prójimo con desigualdad, con agravante
si la desigualdad se debe a que el prójimo es moreno o amarillo (distinto color
de piel), mujer (distinto genero), gay (distinta condición sexual), o de otra
religión. Todas estas causas son agravantes al pecado mortal de intolerancia.
Todos somos iguales ante Dios. Y el cura levantando mucho la voz dice: La
intolerancia, la desigualdad son pecados mortales en todas sus formas y
expresiones. Y empieza a dar ejemplo y explica muchas situaciones que llevan al
pecado.
El
trato cristiano a las asistentas del hogar incluye muchas cosas además de
buenos salarios, horarios con descansos y vacaciones pagadas, pagos de la
seguridad social correspondiente y apoyo para legalización de papeles,
ciudadanía o permisos de trabajo. Así como el respeto a su dignidad e importancia
que tiene su labor en el hogar.
Porque
desigualdad es también que mi sueldo sea muy desigual con respecto a los
salarios de mis empleados o al salario mínimo establecido en la ley, o que existan
bonificaciones extraordinarias y millonarias a la junta directiva, a los
delegados del consejo asesor. Y un agravante que esas bonificaciones
millonarias estén establecidas en contratos blindados que garantizan recibirlas
independientemente de la eficacia de su gestión. Que aseguran el futuro del
gerente, directivo o consejero aunque haya llevado a la ruina a muchos
contribuyentes o a la empresa en su conjunto.
Que
mi patrimonio sea inmenso, mucho mayor que el de mis prójimos más cercanos ya
debería ser motivo de preocupación. La riqueza acumulada representa
desigualdad, y acumular riquezas como objetivo de vida lleva a la excomunión.
Se acabó aquello del camello pasando por el ojo de la aguja. Aunque construyas
una aguja enorme, más grande que el mayor camello. No entrarán al reino de los
cielos y punto.
La
gravedad del pecado aumenta si estando favorecido por status, patrimonio o
cargo, haces ostentación de tu poder, de tu cargo, de tus bienes, de tu dinero.
La ostentación es siempre un agravante. Y no tiene perdón de Dios.
También
es pecado aprovecharse de la desigualdad: el despreciar a la mujer, o maltratarla,
pegarle, o si es tu empleada pagarle menos por ser mujer. Es pecado mortal
despreciar, humillar, menospreciar o darle trato desigual a la mujer. Y las
labores del hogar deben ser compartidas. Desde la limpieza de la casa y los
baños, la preparación de la comida, la crianza y atención a los hijos, todo
debe ser acordado y compartido en la medida de lo posible y del acuerdo en la
pareja.
Pero
este pecado no es solo para los hombres también es pecado mortal que las mujeres
sean sumisas y calladas o que ejerzan la dependencia por comodidad. Deben saber
exigir su puesto, su grado y su posición. Cuando corresponda por mutuo acuerdo
deberán lograr el reconocimiento de las labores del hogar como un trabajo igual
o más importante que la producción de dinero para el mantenimiento del hogar. Deben
denunciar si hay malos tratos, no hacerlo favorece el machismo y la
desigualdad. Deber estudiar y formarse para desarrollar su independencia
intelectual y económica. Estar enteradas del manejo de los bienes y recursos,
no se puede ser mujer o ministra y decir: “yo no sabía nada, eso es cosa de
hombres. Tampoco habrá trabajo solo de
mujeres, los hombres deberán aprender todo aquello que requiera su
participación activa en las labores del hogar. La clave es acordar y compartir.
Dentro
de la iglesia las mujeres aplaudían y afuera de la iglesia, los que no pudieron
entrar aplaudían también.
Comentario al margen: Como cambiaría la iglesia y la sociedad si muchos
curas y sobre todos los obispos y cardenales olieran a oveja y no a despacho,
como dijo Francisco I.
¿Se imaginan cual será el próximo pecado leído el próximo
domingo?
Febrero 2021
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