Ya Joseph Goebbels lo formuló y lo usó en la Alemania nazi, la mentira repetida muchas veces la conviertes en verdad. La opinión pública cambiará a medida que muchas personas comparten esa verdad. Y controlarán lo que piensa la gente y controlarán la realidad. Así de sencillo.
Esto es lo que se intenta de
nuevo en pleno siglo XXI, aunque ahora la apertura y la globalización son mayores
y la información abierta la conoce cualquiera que quiera informarse. Pero no es
tan sencillo, el éxito de las redes sociales ha vuelto al colectivo flojo y cómodo,
buscando siempre una información rápida, muy escueta a golpes de “me gusta”, o por
la cantidad de seguidores en Twitter o Facebook. Refuerzos rápidos. Y aunque es
muy fácil contrastar la información, la mayoría no lo hace. Prefiere creer lo
que dicen sus conocidos, sus amigos, “los influencer”, y aquellos políticos que
son los buenos. Los míos de toda la vida. Y vuelve a ser así de sencillo y
cómodo.
Si encendemos la televisión o la
radio, sintonizaremos los canales y emisoras que me gustan, (no nos gusta
cambiar) esas son las que me dicen lo que quiero oír. Día a día voy confirmando
mi verdad. La verdad que me venden los míos, los de siempre, los buenos. Y en
España hay dos bandos claramente diferenciados:
Los que piensan y dicen a quién
les pregunte que Pedro Sánchez miente, que el gobierno comunistoide del PSOE es
lo peor de la historia de la democracia, que quieren romper a España porque se
ha aliado con separatistas y han pactado con los etarras de Bildu. La inflación
y la electricidad están por las nubes por culpa del gobierno. Y que España está
en quiebra
Otro bando que piensa y dice que
estamos cumpliendo con lo ofrecido, que se ha realizado una campaña de vacunación
esplendida, hay aumento de trabajo, disminución del paro, se han dado ayuda a
las familias vulnerables, hay mejoras en las pensiones y en los contratos, aumento
del sueldo básico, se derogará la reforma laboral para acabar con la
temporalidad. Y todos los indicadores demuestran que España está iniciando la recuperación.
Cada quien dice que su verdad es
la buena y el otro miente. Cada uno quiere controlar la realidad. Suponemos que
todos exageran, pero, ¿cuál versión está más cerca de la realidad, más cerca de
la verdad?
Yo me quedo con el segundo grupo,
porque considero que hacer oposición a todo, criticar o negar el apoyo,
bloquear todo lo que pueda, no acordar ni convenir en nada, es una estrategia
equivocada. Pensar que al enemigo ni agua, obliga al adversario atrincherarse, a
defenderse y como la mejor defensa es el ataque, estamos en guerra. No hay
democracia que funcione en este esquema bélico o prebélico. ¡Es absurdo!
Es una de las demostraciones de
la irresponsabilidad de los políticos. Para ellos lo importante es ganar las
elecciones, tener el poder, que España se joda en el proceso son efectos
colaterales, daños menores. Ya lo arreglaremos cuando estemos arriba. ¡Que viva
España!
No hay comentarios:
Publicar un comentario