Este fin de semana se elige el nuevo presidente del PP, se supone que como ya es tradicional habrá un único candidato que según todos dicen será Feijoo. Me encantaría, por aquello de llevar la contraria, que surgiera a última hora un outsider y peleara la designación aunque sea de forma simbólica. Pero es casi imposible, además con el sistema de liderazgo diferido donde el que salió se queda unas semanas para salir elegantemente con un discurso, y el que llega en diferido, en realidad ya es, y tiene tiempo de ir vacunando o cuadrando a todos por seguridad.
Ya la prensa olvido al saliente y
le pone la lupa al entrante y ya se distinguen ciertos rasgos característicos,
muy conocidos para los gallegos que lo soportan hace varios años y desconocidos
para los demás porque cuando dio un paso lateral dejando ganar a Casado y
rehuyendo del enfrentamiento nos parecía que se quedaba sin futuro, ahora
resulta que es el gran moderado para los suyos y el nuevo gallego parecido al
viejo Rajoy para nosotros, los otros.
Ya ha dado muestras de su “galleguidad”,
su ambigüedad y poco carisma, así como su habilidad de no llamar las cosas por
su nombre. Retoma viejas causas equivocadas como lo de la lista más votada;
critica al populismo pero se queda callado con la entrada de VOX en Castilla y
León y se equivoca dando un toque de cercanía con la violencia intrafamiliar de
Abascal, eso sí con rápidas rectificaciones en twitter, no vayan a pensar que
los quiero en mi Galicia. Sonrisas cómplices con la Ayuso para que se sienta
tranquila, ya que la corrupción familiar podrá taparla, olvidarla, meterla bajo
la alfombra con el apoyo gallego. También intenta acercar a los casadistas
llamando autista al gobierno y copiando a los catalanes con aquello de “Madrid nos
roba”, ahora la versión gallega es que el “gobierno se está forrando”… Bueno, quizás
es muestra del marianismo más rancio aquello de dejar hacer, para que todo se
resuelva solo. Y uno se pregunta: que le han visto los gallegos a este señor… ¡viva
la ambigüedad!
Bueno, ya se reunieron ayer todos
en Sevilla y proclamaron al nuevo viejo líder, Es lo que han hecho notar, lo de
viejo, porque este si tiene experiencia, ya gobierna con amplias mayorías, dejó
hace muchos años a las nuevas generaciones, es más, creo que no pasó por ellas,
sino que es del viejo estilo de empezar pegado al líder, a Fabra, como aquello que
dicen: “quien a un buen árbol se arrima…” este ha estado siempre a la sombra de
algún árbol fuerte, veremos cómo se desempeña en descampado.
Por el bien de España y de una
nueva oposición le deseamos suerte, que cambie el estilo de bloqueo a todo y
que le vaya bien con la Ayuso.
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