Prejuicios y estereotipos 15/noviembre 2022
Ayer lunes leí en El País Semanal
“Contra los estereotipos” un artículo muy interesante de Rosa Montero que habla
de los prejuicios, definiéndolos como parásitos intestinales del pensamiento
individual y de los estereotipos como esos mismos prejuicios compartidos por un
grupo de gente. Ambos muy difíciles de erradicar.
Los prejuicios, parásitos
individuales, para reconocerlo en tu vecino, paisano, amigo o compañero solo podrás
verlos si estás atento y si te producen una disonancia cognitiva al enfrentarlo
a los tuyos. Porque si compartes prejuicios no lo podrás detectar. Te sonará a música
conocida, a verdad absoluta y afirmaras de palabra o con gestos apoyando su opinión,
crítica o censura correspondiente. Es decir estás compartiendo un estereotipo. Compartes
los mismos prejuicios.
A título personal tus amigos,
conocidos y vecinos pueden detectar tus prejuicios en tus palabras, en tus
gestos o acciones es decir en el olor de tus heces. Tú solo podrás reconocerlos
si has madurado y te conoces a ti mismo, es decir si te has realizado una analítica.
Contemplando la sociedad, los
perjuicios compartidos por mucha gente se están convirtiendo en un problema de
convivencia. Nos negamos a aceptar ciertos hechos, se nos hace imposible distinguir
las verdades de los bulos; la información real del manejo mal intencionado, la
manipulación de la opinión pública de la información verdadera contrastada. Nos
vamos llenando de ruidos, de indignación, de odios, de intolerancia. Vamos
perdiendo confianza en los medios, en los diarios, en las emisoras de radio y
en los canales de televisión porque los vemos sesgados, subjetivos y apoyando
al adversario. No creemos ni en periodistas, ni en políticos, y concluimos muy
orgullosos: ¡son todos iguales!
Si perdemos el respeto por el
otro, si no aceptamos al que piensa diferente el resultado es la polarización del
país, se crean dos bandos, los que están conmigo y los que están contra mí,
contra mis creencias, contra mi país. Y generalizando mezclamos todo en el mismo
saco: la bandera, la patria, la nación, los independentistas, las victimas del
terrorismo, los inmigrantes, la pasada guerra civil, la dictadura, la inflación,
el precio del gas, todo junto y revuelto. Donde el adversario político y todo
aquel que piense diferente se convierten en el enemigo y esto lleva a la crispación,
a los insultos, a las agresiones y destroza la convivencia y por tanto deteriora
y pone en peligro a la democracia.
La convivencia, como la
democracia hay que cuidarlas. Fomentando el respeto y la tolerancia. Evitando la
indignación y el odio. Aceptando al otro como persona para convivir juntos y compartir
un futuro promisor.
Todos estos comentarios y
observaciones, como debe ser, también están cargados o escorados por mis
prejuicios particulares, individuales y por los estereotipos que comparto. Como
quien dice son subjetivos. Son mi verdad.