No es lo mismo estar indignado que tener la razón 5/11/2022
La llegada de Trump y de
Bolsonaro a sus respectivos países ha producido una indignación colectiva, ya
que al recurrir siempre a las emociones en todas sus formas, al activarlas en lugar
de la razón, al estar continuamente llamando a la indignación, a la ira, a
luchar contra el que piensa distinto, contra el oponente político, al
emigrante, al extranjero, al diferente, un llamado constante a oponerse y
combatir con todo aquel que sea diferente, convirtiéndolos en enemigos se
fomenta la venganza, el odio colectivo, en otras palabras se fomenta la
indignación y el reconcomio.
Lo peor de Trump o Bolsonaro es
que convencieron a millones de personas que los votaron en las elecciones, y en
EEUU un grupo de exaltados al perder las elecciones fueron a tomar el congreso y
otro grupo de exaltados en Brasil fueron en manifestación a pedir a los
militares que den un golpe de estado. Es lo mismo y es muy triste. Tratando de
ganar votos han arrastrado a mucha gente contra la democracia. La indignación colectiva
no ayuda a la convivencia, ni a la democracia.
Sin tener un Trump o un Bolsonaro
en muchos países han llegado casi a lo mismo pero en menor grado de violencia, es
lo que pasa cuando la derecha pierde las elecciones: Hace cuatro años el PP no
aceptó perder las elecciones y declaró al gobierno ilegitimo, lo bloqueó, y
desde entonces se opone a cualquier proyecto que lleven al congreso, tiene una
campaña de desprestigio contra el gobierno tanto en España como en Europa, con
un objetivo evidente: mientras peor le vaya al país mejor para el PP. Se niega
a renovar el poder judicial y no acata la constitución. En resumen: tratan de
indignar a la gente contra el gobierno, es otra forma, quizás menos violenta de
intentar dar un golpe de estado. Pero tiene el mismo efecto debilita la
democracia, la convivencia y las instituciones.
Mientras tanto el nuevo líder del
PP: Feijoo muy bien gracias, dando bandazos entre sus barones, como veleta
llevada por el viento, cometiendo muchos errores en lo económico con propuestas
de fracasos del pasado, posición oscilante ante Europa y con una campaña en las
redes sociales, en los medios y en la prensa conservadora atacando al gobierno
y tratando de mantenerle una imagen de líder ecuánime, conciliador, preocupado
por la gente y por España.
Pero al líder le falta un hervor,
le falta oratoria y le falta carisma, le faltan conocimientos y habilidades, le
faltan muchas cosas y le sobran barones y asesores incompetentes y quizás al
gallego también le queda grande España.
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