Golpe de estado 4/12/2024
Los nuevos tiempos traen nuevas
formas de dar golpe de estado, antes eran militares descontentos que se alzaban
contra el régimen, o partidos terroristas que a través de la lucha armada intentan
tumbar al gobierno electo.
Los nuevos tiempos tienen nuevas herramientas:
se trata de controlar el relato, la nueva verdad a través del control de la opinión
pública usando los medios audio visuales: radio, tv, prensa en papel o digital
y sobretodo con las redes sociales lograr el manejo y control de lo que piensa la
gente, para tener el voto en las elecciones, pero también manejan lo que le gusta
a la gente, para las campañas comerciales para promover las compras, aprovechar
las rebajas y las últimas ofertas, aumentar el consumo y así contentar también a
los medios de producción, a los comerciantes, a las grandes empresas porque si
consumimos mucho es signo de que todo está bien. Todos contentos.
¡El mercado manda! Y ellos manejan este mercado, creando la necesidad
de tumbar al gobierno porque todos creen lo que decimos, el gobierno es malo y
hay que quitarlo. Pero no esperan las próximas elecciones, ¡No! Se trata de que se vayan ya, por presión de la
oposición y por presión de mucha gente que cree lo que hemos contado. ¡Fuera
ya! Dimita señor Sánchez.
Este nuevo estilo lo coordina algún
partido fuerte de la oposición, con dinero y medios para manejar la campaña de opinión
pública, se contratan a expertos en márquetin y expertos en manejo de imagen. Son
los nuevos asesores, los “Gurus” de la política. Con sus equipos técnicos de informáticos,
para crear bulos, buscar huesos que roer, buscadores de fallos y puntos negros
de los funcionarios públicos, de los ministros, del presidente y su familia, de
todo aquel que sea útil para ensuciar y enfangar la acción del gobierno.
Necesitamos periodistas y prensa
que lo repitan en todos los medios y en todo el país, y de paso que también se
repita en el extranjero. Con paciencia y salivita como el elefante con la
hormiguita vamos creando la fama, o mejor dicho vamos destruyendo la fama de
los funcionarios del gobierno, de los ministros, de los asesores, del
presidente de gobierno y de su familia.
Con cada bulo que aparece
publicado presentan denuncias en los tribunales ordinarios, se trata de ahogarlos
con juicios, demandas, citaciones como testigos y lograr imputar a algún
desprevenido.
Por supuesto en el congreso y en
el senado exigir la concurrencia de los ministros responsables para que
expliquen lo ocurrido, y ahí aprovechar para denostar al personaje de turno y
pedirle su renuncia, exigir dimisiones, manchar carreras y enfangar sus vidas.
Para esto necesitamos varios equipos
de trabajo: uno y muy importante el equipo judicial, abogados que fabrican
denuncias y jueces amigos que aceptan denuncias, algunas no las archivan, otras
si, solo los casos que nos interesen, manejan con nosotros los tiempos del proceso,
cuando ocurre la filtración a la prensa, cuando son citadas ciertas
personalidades, momentos especiales para dar la noticia de la inculpación de un
testigo, o citar al interesado cuando nos conviene que se sepa el nuevo escándalo.
Otro equipo de investigadores e informáticos
que fabrican bulos en la red, usan fotos
trucadas, repiten especulaciones y frases fuera de contexto en tik tok y con
decenas de influencer repetidores de lo fabricado para garantizar que muchos crean
nuestro relato, y repitan lo que decimos.
También ayuda que algún jarrón chino
salga a alarmar al público porque ellos, los jarrones expertos pronostican el
apocalipsis, la ruptura de España, la venta de Cataluña al peor postor,
predicen la perdida de la libertad, destrucción de la familia y de la moral. Porque
según ellos este gobierno corrupto no hace las cosas como dios manda.
Porque cuando mandan si organizan
la policía patriótica que se encarga oficialmente de todo eso, pero en la oposición
debe ser más sutiles, comedidos, usar el victimismo y a las víctimas, acusar al
otro de todo lo que yo hago o de todo lo que la realidad nos ha indilgado,
somos corruptos, los acusamos a ellos de corrupción, somos mentirosos, pues lo atacamos
por mentirosos, lo repiten y repiten en todos los medios, hasta que al final lo
será aunque el no lo quiera o no lo sea, pero la opinión publica lo sabrá.
En resumen y conclusión: Son una
excelente organización criminal que lo único que le falta (que lo tenían cuando
mandaban) es la policía patriótica que rompen piernas, inventan expedientes,
disfrazados roban pruebas, rompen computadoras a martillazos, o Villarejos que
graban, fotografían y usan el chantaje y en extremis algún sicario que suicidan
a las molestias que no pueden controlar.
Lo malo es que atacan las
instituciones, desprestigiando al sistema judicial, al legislativo y principalmente
al ejecutivo que es a quien quieren tumbar. Generan desconfianza con los medios
y con la política en general y sobre todo dañan a la democracia.
No se les puede llamar
terroristas pero son una organización criminal y son golpistas.
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