Como
empezar a arreglar el mundo
Nos
hablan en la prensa y en los debates políticos sobre la reforma del
capitalismo, el mundo necesita reformar al capitalismo si quiere sobrevivir,
los mercados no pueden ser los que se regulen solos, necesitamos refundar al
capitalismo. Reinventar al capitalismo.
Todas
estas frases y todos estos buenos deseos quedan en la nada desde hace unos
años, los capitalistas no saben cómo reformarlo, o no quieren reformarlo.
Tratar
de reformar el todo no es la forma de hacerlo. Hay que cambiar las bases del
todo una a una, quizás algunas simultáneamente para ser más efectivos, pero hay
que atacar las bases, como se decía antes de no atacar las consecuencias del
problema, ni atacar al problema, hay que atacar a las CAUSAS del problema.
Las
causas y/o las bases en que se fundamenta el capitalismo no las conozco todas
pero si identifico una en particular que creo puede ser una de las cosas que si
comenzáramos a cambiar hoy mismo, ya mañana tendríamos algún resultado que
podría levantar el ánimo de las grandes masas de indignados en todo el mundo.
Me refiero a la publicidad. Al márquetin… Me refiero a las mentiras de oficio.
O al oficio de mentir para vender un producto. Veamos algunos ejemplos de lo
que digo:
- Las comunicaciones que te llegan del
banco y de los proveedores de tarjetas de crédito y de debito que te incitan al
ahorro mediante el atraso del pago, demorar el pago pagando menos mensualmente.
¡qué maravilla! Pagaré menos cada mes, solo un porcentaje de la deuda, ¡Qué
Maravilla! Que buenos son estos señores que me enseñan a pagar menos… ¡Nos engañan!
- Las ofertas de los bancos donde
mediante colocaciones de ahorros o aperturas de cuentas me gano un juego de
sartenes o una vajilla completa… ¡qué maravilla de regalos! ¡qué bondadosos son
estos señores! ¡Nos engañan!
- Sin llegar a creer a los vendedores de
cremas de dientes, que describiendo pruebas seudocientíficas y modelos
profesionales con bata blanca, nos dicen que usando una crema en particular se
curan las encías, se evitan las caries o se blanquean los dientes. ¡Nos engañan!
- O el champú que nos quitará la caspa,
en casi una sola lavada. ¡Nos engañan!
- Igual con cualquier producto de
limpieza, cualquier producto de belleza, con cualquier producto de consumo
masivo. ¡Nos engañan!
- Y no te digo nada de las
comunicaciones de bancos que te dicen que por ser un cliente especial recibirás
sesenta mil euros con una simple llamada por teléfono, no te aclaran que
pagaras más intereses que si hubieras hipotecado tu casa. ¡Nos engañan!
- O las ofertas especiales de
colocaciones basura. Colocaciones preferentes. Fondos especiales. ¡Nos engañan!
¡Nos engañan! ¡Nos engañan!
- O los operadores de telefonía móvil con
una tarifa nueva para que llames a todos tus amigos, a todas horas, sin
percatarte que pagaras más. ¡Nos engañan!
Sí,
pero eso es normal. Ya estamos acostumbrados, eso es publicidad, es márquetin,
es propio del oficio de mentirosos, ya sabemos que se puede decir mentiras
cuando haces publicidad.
NO,
eso es lo que hay que combatir. Basta ya. Que no nos engañen. Que no nos
mientan.
Nos
hemos acostumbrado a que nos digan mentiras, a que nos engañen tratando de
crear dependencia y hacer que compres un producto, engañarte para que consumas,
engañarte para que el consumo aumente y así mejore los indicadores
macroeconómicos. Y con eso el país irá mejor saldrá de la depresión. Y nos
engañan los publicistas, y nos engañan los expertos en mercadeo, y nos engañan
los políticos, y nos engañan los jueces y nos engañan los banqueros, y nos engaña
hasta la abuela.
Nos
deberíamos preguntar quienes son los que ganan con esto. Porque es evidente que
nosotros no ganamos nada, ni ahorramos, ni tendremos más dinero, ni llegaremos
mejor a fin de mes, ni eliminaremos la caspa o las caries, y no digo nada de
tener más dinero en el banco, porque me han pagado más intereses por mis
ahorros.
NO,
se han inventado otras comisiones y me han descontado un porcentaje de mis
ingresos.
Esto
tiene que cambiar.
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