lunes, 14 de julio de 2014

PECADO CAPITAL II -(Continuación segundo episodio)


Continuación de la homilía del domingo pasado (ver abajo) donde el cura leyó la carta del papa Francisco que enuncia los nuevos pecados capitales de la sociedad moderna y recuerden se leyó solo el primer pecado capital: 1.-Beneficiarse de privilegios y el cura nos informó que el segundo pecado se leería este domingo.

Con la iglesia llena hasta los topes porque se regó como la pólvora el nuevo “evangelio” añadida a la curiosidad de ver que parroquiano se escapa y no asiste a misa. En cada iglesia hay cámaras de televisión y reporteros que han escogido esa iglesia determinada ya sea por los asistentes esperados o por la fuerza del cura que da el sermón. No tienen idea de cómo estará la iglesia donde regularmente asiste Rajoy, o donde asiste Botín con su familia o la iglesia de la calle Serrano sin ir más lejos. Hay casos contrarios, por ejemplo la iglesia de la Moraleja la cerró el cura aduciendo reparaciones mayores, las malas lenguas dicen que fue ha pedido o exigencia de los feligreses.

El sermón se inicia con el nombre del segundo pecado capital moderno: el cura con la voz engolada anuncia: Usar y aprovechar la desigualdad. Todos quedan en suspenso. Continua el cura diciendo es pecado MORTAL tratar al prójimo con desigualdad, con agravante si la desigualdad se debe a que el prójimo es moreno  (distinto color de piel), mujer (distinto genero), gay (distinta condición sexual), o de otra religión. Todas estas causas son agravantes al pecado mortal de intolerancia. Todos somos iguales ante Dios.

Pero desigualdad es también que mi sueldo sea muy desigual con respecto a los salarios de mis empleados, y mi patrimonio mucho mayor que el de mis prójimos más cercanos. La riqueza acumulada representa desigualdad, y acumular riquezas como objetivo de vida lleva a la excomunión. Se acabó aquello del camello pasando por el ojo de la aguja. No entrarán al reino de los cielos y punto.

También es aprovecharse de la desigualdad el despreciar a la mujer, o pegarle, o pagarle menos por ser mujer. Es pecado mortal despreciar, humillar, menospreciar o darle trato desigual a la mujer.

Pero este pecado no es solo para los hombres también es pecado mortal que las mujeres sean sumisas y calladas, o que ejerzan la dependencia por comodidad. Deben saber exigir su puesto, su grado y su posición. Denunciar si hay malos tratos, no hacerlo favorece el machismo y la desigualdad. Deber estudiar y formarse igual que los hombres. Estar enteradas del manejo de los bienes y recursos, no se puede ser mujer o ministra y decir: “yo no sabía nada, eso es cosa de hombres.

La gravedad del pecado aumenta si estando favorecido por status, patrimonio o cargo, si además haces ostentación. Ya eso no tiene perdón de Dios.
Afuera de la iglesia, los que no pudieron entrar aplaudían a rabiar.

Comentario al margen: Como cambiaría la iglesia y la sociedad si muchos curas y sobre todos los obispos y cardenales olieran a oveja y no a despacho, como dijo Francisco.    
                              --Julio 2014--

Primer pecado capital… de los nuevos del siglo XXI.  (homilía anterior)
La idea creo que la leí de algún escrito de Benedicto, el papa jubilado. Pero creo que no pasó de ahí. Y creo que es una idea excelente para pasársela a Francisco primero.

Proponía crear los nuevos pecados capitales, del siglo XXI, añadirlos a la lista de pecados mortales y publicitarlos en todas las iglesias católicas del mundo, el mismo domingo. Una pastoral por todo el medio. ¡El papa hablando ex cátedra! ¡Qué bombazo! El marketing en pleno apogeo… Estas en misa tranquilo, como siempre y el cura de repente delante de tus vecinos, conocidos y ciudadanos de la parroquia a la que acudes los domingos en tu profesión de fe, de repente te pone en evidencia. A ti Alcalde, concejal, diputado, senador, a ti político conocido o banquero de prestigio, a todos los pone en evidencia.

Porque el papa ha declarado que colocarse por encima de tu prójimo es pecado mortal, que tener privilegios es pecado mortal. Que abusar de tu puesto, de tu influencia, de tu poder, aprovecharte, sacar beneficio propios del ejercicio de un cargo público o privado es pecado mortal… Y no te atreves a voltear porque sabes que todos los ojos están fijos en ti, a ver qué haces o que dices.
Y sigue el curita diciendo que enriquecerte en un cargo público es pecadote mortal. Que vas al infierno, porque no basta confesarte tienes que restituir lo mal hecho. Reponer el dinero, el prestigio del oponente que destruiste en tu afán de poder, los que dejaste por el camino, la dignidad del empleado que humillaste, la del obrero que despediste.

Pero tienes un momento de respiro porque ahora el maldito cura se mete con los banqueros que se enriquecen y trafican con el dinero del prójimo en su beneficio y el de sus accionistas. Engañan con las preferentes a los jubilados y españoles ahorradores, desahucian a los pobres que no puede pagar las hipotecas que tu diste con clausulas fraudulentas que aprobaron en el concejo bancario. Pecado mortal también. Y lo mismo tienes que restituir todo el mal hecho y todos voltean a ver al banquero, hasta tu lo ves con desprecio.

Y el cura cierra su sermón dominguero informando del próximo capítulo, les avisa que el próximo domingo por orden del papa Francisco se lo dedicará a otro pecado capital del siglo XXI, deja en suspenso el pecado, tendrán que venir la semana que viene a enterarse y el público presente, todos los católicos pata en el suelo, los de verdad católicos aplauden a rabiar al curita maldito.


Comentario al margen: ¡Qué vaina con estos sueños quijotescos! Pero volvería a misa.

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