La
idea creo que la leí de algún escrito de Benedicto, el papa jubilado. Pero creo
que no pasó de ahí. Y creo que es una idea excelente para pasársela a Francisco
primero.
Proponía
crear los nuevos pecados capitales, del siglo XXI, añadirlos a la lista de
pecados mortales y publicarlos en todas las iglesias católicas del mundo, el mismo domingo. Una pastoral por todo el medio. ¡El papa hablando ex cátedra! ¡Qué
bombazo! El marketing en pleno apogeo…
Estas en misa tranquilo, como siempre y
el cura de repente delante de tus vecinos, conocidos y ciudadanos de la
parroquia a la que acudes los domingos en tu profesión de fe, de repente te
pone en evidencia. A ti Alcalde, concejal, diputado, senador, a ti político conocido
o banquero de prestigio, a todos los pone en evidencia.
Porque
el papa ha declarado que colocarse por encima de tu prójimo es pecado mortal,
que tener privilegios es pecado mortal. Que abusar de tu puesto, de tu
influencia, de tu poder, aprovecharte, sacar beneficio propios del ejercicio de
un cargo público o privado es pecado mortal… Y no te atreves a voltear porque
sabes que todos los ojos están fijos en ti, a ver qué haces o que dices.
Y
sigue el curita diciendo que enriquecerte en un cargo público es pecadote
mortal. Que vas al infierno, porque no basta confesarte tienes que restituir lo
mal hecho. Reponer el dinero, el prestigio del oponente que destruiste en tu afán
de poder, los que dejaste por el camino, la dignidad del empleado que
humillaste, la del obrero que despediste.
Pero
tienes un momento de respiro porque ahora el maldito cura se mete con los
banqueros y accionistas que se enriquecen y trafican con el dinero del prójimo en su
beneficio y el de sus socios. Engañan con las preferentes a los jubilados
y españoles ahorradores, desahucian a los pobres que no puede pagar las
hipotecas que tu diste con clausulas fraudulentas que aprobaron en el concejo
bancario. Pecado mortal también. Y lo mismo tienes que restituir todo el mal
hecho y todos voltean a ver al banquero, hasta tu lo ves con desprecio.
Y
el cura cierra su sermón dominguero informando del próximo capítulo, les avisa
que el próximo domingo por orden del papa Francisco se lo dedicará a otro
pecado capital del siglo XXI, deja en suspenso el pecado, tendrán que venir la
semana que viene a enterarse y el público presente, todos los católicos, los desposeídos, los pata en
el suelo aplauden a rabiar al curita maldito.
¡Qué
vaina con estos sueños quijotescos! Pero volvería a misa.
Julio 2014
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