Rajoy
avisa: “Que vienen los malos” 20 y 21 junio 2016
Ya
Rajoy empezó a meterle miedo a los españoles… ¡Viene el lobo! ¡Vienen los malos!
¡Si no me votan ganaran los malos! ¡Porque nosotros somos los buenos! ¡No me
jodas Mariano! Al presidente en funciones se le salió esto en Tenerife el día
18 de junio, en plena campaña electoral, pero eso es normal, y era esperado por
supuesto ya le respondieron todos los malos interesados: Errejón le aclaró que “no
hay ciudadanos malos, hay gobernantes malos” Oltra lo amenazó con: “si quieren
malos y malas, nos van a tener”
No
sé que más ha dicho Rajoy o que más han dicho los malos, eso ya no importa.
Esto es parte de una forma de ver el mundo y una forma muy particular de ver a
España, frecuente en muchos españoles de cierta edad. Residuos de la guerra
civil, dos bandos que todavía existen, quizás la juventud no piense igual, los
menores de cuarenta, los que nacieron después del 1975 que no vivieron en el régimen
franquista, que no oyeron al abuelo, o a la abuela hablar de los horrores de la
guerra, lo que hicieron los rojos, los republicanos, los malos…
Porque,
aunque les extrañe, no todos los abuelos lo decían, unos abuelos no hablaban,
callaban… Otros emigraron y estando fuera los había también de los dos tipos,
aunque fueran todos republicanos, los padres y abuelos que callaban porque querían
olvidar y los que el rencor los hacía hablar contra el régimen. Si eres hijo o
nieto de alguno de estos tipos tienes dos historias culturales diferentes y dos
historias de España distintas.
Esta
costumbre de clasificación del bueno y del malo está relacionada con la frase “Como
Dios Manda” que forma parte de esa cultura religioso política que establece los
buenos y los malos, los que van al infierno y los que irán al cielo. Los buenos
cristianos y los herejes que merecen la hoguera. Esa parte de la vieja España todavía
sobrevive, alimentada por un clero que todavía no acepta ni la evolución, ni el
Bing Bang y mucho menos que Francisco o Benedicto hayan eliminado el Limbo.
Por
otro lado los buenos, alguno de los llamados buenos se comportan como si fueran
malos, o haciendo algo que es moral y legalmente malo. Pero para muchos
españoles, esos que nunca han entendido lo que llaman democracia, el que gana
las elecciones es para que mande, y mandar es hacer lo que haga falta, el que
manda, por mandato del pueblo, puede hacer cualquier cosa, desde usar el dinero
público como si fuera suyo, a investigar a cualquiera que opine de forma
diferente, grabar, vigilar y perseguir en el buen sentido de la palabra, aunque
a nosotros no nos parezca que exista un buen sentido de la palabra perseguir, pero quien se lo explica al
ministro del interior, que es la representación máxima del sentido anti democrático
en el PP.
Fernández
Díaz demostrando su alma de fascista con el juego sucio, aprovechando el poder
de su ministerio, en cuanto Rajoy le pone el título de “malo” Fernández se encarga de investigarlo, de perseguirlo
y de buscarle tres, cuatro o cinco patas al gato. Porque de que tienen una pata
extraña, eso es seguro.
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