Acabamos
de presenciar otra demostración de lo poco democráticos que son los españoles o
mejor dicho lo antidemocrático que son tanto el gobierno español como el
partido que lo representa, el PP.
Todavía
nos gusta eso del déspota ilustrado, pensando que tenemos un rey ilustrado,
pero como separamos el estado y el gobierno, este último es el que se encarga
de aplicar lo del déspota ilustrado, bueno, lo de ilustrado sobra, porque este
gobierno destaca poco en lo ilustrado, destaca más bien por sus pocas luces. Corrijo
lo dicho: este gobierno es el déspota…
Me
refiero entre otras cosas a las grabaciones del ministro del interior con el
jefe antifraude de Cataluña, parece más bien que planeaban un fraude, un fraude
político, un fraude a la democracia, son comportamientos fascistas, y el mismo
ministro reconoce en público que eso es normal, una conversación típica en su
despacho, lo hace todos los días, “no
vamos a hablar de futbol o de toros” es lo que corresponde a un ministro
del interior… son reminiscencias franquistas que quedan en las filas del PP. Pero
parece que son muchos los PPepistas que piensa así, porque no les importa, los
siguen votando, ganan en Valencia, a Fernández Díaz lo reeligen en la misma
Cataluña, los del PP son los únicos en Cataluña que no votan la destitución del
jefe del antifraude, pronto leeremos en la prensa un: “Se fuerte Jorge” y miles de ejemplos adicionales que ya ni nos
importan.
Pasa
lo que oí a un paisano de mi edad en un viaje del Imserso. “El que gana las elecciones está
ahí para mandar, y hacer lo que haya que hacer, para eso está el gobierno. Para
Mandar” Por eso aquello de democracia es para las republicas bananeras,
para el tercer mundo, aquí mandamos como Dios manda y punto. Por supuesto esto
elimina del título de este escrito lo de la democracia parlamentaria, queda solo
la monarquía parlamentaria, bueno, lo de monarquía es casi como un efecto turístico
a la inglesa, y lo de parlamentaria queda anulada por el rodillo que pasa el
gobierno cuando tiene mayoría absoluta, como ha ocurrido los últimos cuatro
años. Nos queda… ¿Qué nos queda? ¡Nada! La
monarquía como adorno turístico, y queda el autócrata, el déspota, el tirano,
el oligarca, el gobierno. Todos son sinónimos y ninguno es demócrata.
Pero
una buena noticia, en los próximos años España deberá aprender democracia a
marcha forzada porque lo parlamentario empieza ahora a ser necesario para
gobernar. Tendrán que ilustrarse, estudiar, trabajar sus cargos, cumplir algún requisito
para ser político o diputado, Se tiene que acabar lo de los diputados que
votan en bloque, sin pensar, de acuerdo a una seña que hace el portavoz del
partido. Tienen que empezar a dialogar y pactar pensando en España y no en el
partido. Se tiene que acabar que el sucesor lo designa a dedo el jefe saliente,
se tiene que acabar lo de “prohibido renunciar” que aplican todos los políticos
y hasta el seleccionador de futbol. Se tiene que acabar que los diputados
tengan privilegios, se tienen que acabar los privilegios de todos los
privilegiados, se tienen que acabar muchas cosas que hoy día ocurren en España con
la mayor impunidad.
Que
Dios nos agarre confesados…
30 de Junio 2016
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