martes, 11 de octubre de 2016

Cuando seamos refugiados


Aunque siempre me he considerado un optimista empedernido, siempre fui muy previsor y creo que la idea era que los cambios que se pudieran presentar en el futuro no me encontraran desprevenido o sin medios para enfrentarla. Recuerdo muy bien hace ya más de veinte años, en Venezuela con mi suegro que le gustaba tomarse de vez en cuando un whisky de doce años, y criticaba a los que como yo nos gustaba el ron, y yo le decía: Suegro hay que prepararse para el futuro, para los tiempos venideros y aprender a tomar ron, porque dentro de unos años puede pasar que solo haya ron, como en Cuba y no es lo mismo tomar ron, porque me gusta, como me ocurrirá a mí, que tener que tomar ron porque es lo único que hay. Siempre se reía y seguía con su whisquicito. Hoy en 2016 creo que no hay ni ron.
Viendo lo que ocurre en Europa, por un lado con el populismo reinante o con intenciones de reinar, no solo me refiero a PODEMOS en España, también hay un populismo de derecha que está renaciendo en Hungría, Austria y en la misma Alemania y los movimientos radicales racistas, xenófobos, intolerantes en Francia, Holanda y otros países. Y por otro lado nos encontramos a los conservadores europeos, los populares europeos, que pregonan el capitalismo salvaje, la privatización de los servicios, los recortes sociales y las ayudas multimillonarias a los bancos y las facilidades y prerrogativas a los grandes consorcios industriales.
Ese camino está lanzando a Europa a un futuro incierto. Unos grupos xenófobos, que cada vez son más numerosos, nos predicen una Europa musulmana, otros nos predicen una Europa negra, y los últimos una Europa negra y musulmana. Pero los políticos conservadores más pragmáticos tratan de poner un muro o usar a Turquía como un muro para detener los refugiados y no me extrañaría que en un futuro cercano alguno proponga de llenar el mediterráneo con minas y cargas de profundidad especiales para pateras o embarcaciones con sobrepeso o dirán que lo más adecuado es que la marina italiana ametralle a las pateras de refugiados para resolver el problema en la frontera sur.
Así que en ese futuro cercano igual estoy de emigrante en Noruega, Suecia o Finlandia, países que me atraen, y por ir huyendo al norte, aunque es posible que ya en esa época no seamos emigrantes sino refugiados.  
Será paso a paso, primero tendremos un gobierno populista con tintes democráticos, que controlará poco a poco, a los tribunales de justicia, este aspecto parece que ya está avanzado por el PP, si no me creen esperen a ver como terminan los juicios de la infanta, de los banqueros, de las preferentes y de las tarjetas black… Continuará iniciando controles a la población que se justificarán en aras del orden y la decencia, en esto es especialista Fernández Díaz que será una buena adquisición, en eso de control fascista. No, no les extrañe, los dos extremos se acercan mucho, el populismo de izquierda y el fascismo de derecha, ambos intentan quitarle derechos a los ciudadanos. Todos los avances de la derecha en esa dirección se mantendrán y profundizarán con el gobierno populista. Y no sigo contando porque muchos dirán que es ciencia ficción, eso mismo dijeron hace catorce años en Venezuela. Y tuvimos que emigrar…


Octubre 2016

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