Crecen la desigualdad,
la pobreza y la exclusión
Me he convertido en un
fan de Joaquín Estefanía, y recomiendo ver la entrevista que la semana pasada
le hace Berna en “Café Steiner” en El País y el artículo de hoy lunes. Hoy ha
destacado dos aspectos que quiero señalar:
¿Qué tipo de bienestar es éste por el
cual al mismo tiempo que crece el PIB, aumentan la desigualdad, la pobreza y la
exclusión?
Algo evidente para cualquiera que no pertenezca a la nobleza,
a la oligarquía o al PP y adicional nos señala lo que lo causa según dice Rosanvallon
sobre el mal gobierno:
En uno de sus últimos libros (El buen gobierno, editorial Manantial), el intelectual francés Pierre
Rosanvallon aborda este asunto: puede decirse que, si bien nuestros regímenes
son democráticos, no se nos gobierna democráticamente; este es el gran hiato
que nutre el desencanto y el desasosiego contemporáneos. El problema de hoy es
también el del mal gobierno, las relaciones entre gobernantes y gobernados.
Y ahí está la clave, la respuesta a la pregunta: ¿Por qué tanta
indignación colectiva? Lo llama elegantemente el desencanto y el desasosiego contemporáneos,
lo que coloquialmente oímos mencionar como la mala leche del pueblo llano.
Aunque vivimos dentro de una monarquía representativa, que se califica como un
régimen en democracia, la triste realidad, la sensación que se tiene en la calle,
el sentimiento popular es que no nos gobiernan democráticamente. Que este
gobierno del PP no es democrático, ni la ley mordaza es democrática, ni la
justicia por muy igual para todos que la quieran llamar, parece democrática, ni
los escarceos fachistoides del ministerio del interior.
Ni siquiera el comportamiento de los partidos, porque los
partidos viejos, PP y PSOE tienen detrás de la máscara democrática, unos un
dedo mágico que designa quien va a los cargos y los otros una directiva
controladora y usurpadora de poder que tumba a secretarios generales designados
por los militantes.
Pero tampoco se salvan los nuevos partidos, en Podemos
acabamos de ver el desarrollo de una tiranía estalinista que establece purgas y
designa privilegios para los allegados al líder y tirano. Sin dejar de
mencionar a las evitas perones que van apareciendo y desapareciendo haciendo
mutis por el foro y colocándose en el gallinero parlamentario.
Todos intentan anclajes en el poder, directivos, alcaldes, concejales,
presidentes de comunidad, parlamentarios que pasan más de veinte años en un
cargo, otros que acaparan tres y cuatro cargos para asegurarse el control del
partido o de la fracción correspondiente, y por supuesto lo más llamativo e
insultante es el conjunto de privilegios que ostenta la clase política.
Para concluir, estamos mal gobernados, porque estamos
dirigidos por profesionales de la política, la gran mayoría de los políticos con
cargos públicos nunca han trabajado en nada. Muy jóvenes se inscribieron en un
partido, como quien escoge una carrera universitaria o aprender un oficio para
labrarse un futuro. Ellos para tener asegurado un futuro con privilegios, sabiendo
que les toca cumplir una especie de mili, un entrenamiento como los siervos a
la orden de un barón territorial, al servicio de un señor feudal que les
garantice, si se portan bien, que podrán optar a una carrera de vida que está
llena de privilegios. Y con garantías de puertas giratorias cuando tengan que
abandonar un escalón logrado. Es como los empleo de por vida que se hablaban en
la cultura empresarial japonesa.
¡Qué asco de dirigentes!
Michael 27 de febrero 2017.