Tengo varios meses que no me
provoca escribir, la indignación de la población, el desinterés del gobierno
por las personas, y la mala leche almacenada me tiene de un humor de perros,
aunque yo pienso que los perros tienen en su mayoría un buen humor.
Pero hoy me animo. En televisión
he podido ver callejeros viajeros y españoles por el mundo, dos programas que es
una guía de viajes y me distraen las mañanas de los sábados, porque parece que
no toca enterarse de las malas noticias los fines de semana. Y la programación de
TVE es horrible desde que llegó el PP al gobierno y colocó a dedo el director
de la televisión pública y a Cárdenas en la hora punta.
Pude ver una española en Filadelfia
que describe que al graduarse en España solo logró trabajar de camarera y por
eso decidió emigrar… Y otro español, ya no tan joven que describe su oficio de
cantero, picapedrero y nos explica con cara triste y angustiosa que es un
oficio que está en trámites de extinción, y su pasión, el flamenco, no da para
vivir. Al pasar un rato una pareja en Paris paga 8,60 euros sentados en una
terraza por dos cafés. (4,30 euros/café) y simplemente sonríen a la cámara.
Es nuestra realidad, los jóvenes
que emigran buscando su destino, los jubilados que se dan cuenta que ya no
podrán viajar porque tienen que ayudar a los hijos, las familias que suspiran
temiendo un futuro que se pronostica malo para ellos y mucho peor para sus
hijos y nietos. Desesperanza e indignación que se riega como la pólvora. Y ¿el
gobierno y el estado? Muy bien, gracias.
La corrupción, y los políticos
que nunca han trabajado honradamente, los refugiados desesperados, más mujeres
asesinadas por su parejas o exparejas esquizofrénicas; expresidentes de banco o
directivos de grandes empresas con plan de pensiones multimillonarias,
Iberdrola alardeando de sus grandes beneficios en plena subida de la luz y
Rajoy diciendo que la culpa es de la lluvia y del viento; la justicia igualitaria
y un ministro de justicia bocazas, el cambio de fiscales asociados a la lucha
contra la corrupción y la ley mordaza que si encarcela y sentencia rápidamente.
El fiscal ayudando a los imputados, o mejor dicho a la infanta imputada; los
bancos viendo a ver como se salvan de pagar las clausulas suelo; los Pujols que
siguen tan campantes, los de las tarjetas black que parecen que también se
librarán devolviendo lo consumido y robado; Rato y Blesa que todavía no sabemos
si de verdad llegarán a prisión. Y no hablemos de…
No hablemos de nada, porque
me cabreo de nuevo.
¡Que viva el carnaval de Cádiz
y las chirigotas! Lo mejor de estos carnavales.
Michael, 25 febrero 2017
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