lunes, 27 de febrero de 2017

Crecen la desigualdad, la pobreza y la exclusión

Me he convertido en un fan de Joaquín Estefanía, y recomiendo ver la entrevista que la semana pasada le hace Berna en “Café Steiner” en El País y el artículo de hoy lunes. Hoy ha destacado dos aspectos que quiero señalar:
¿Qué tipo de bienestar es éste por el cual al mismo tiempo que crece el PIB, aumentan la desigualdad, la pobreza y la exclusión?
Algo evidente para cualquiera que no pertenezca a la nobleza, a la oligarquía o al PP y adicional nos señala lo que lo causa según dice Rosanvallon sobre el mal gobierno:
En uno de sus últimos libros (El buen gobierno, editorial Manantial), el intelectual francés Pierre Rosanvallon aborda este asunto: puede decirse que, si bien nuestros regímenes son democráticos, no se nos gobierna democráticamente; este es el gran hiato que nutre el desencanto y el desasosiego contemporáneos. El problema de hoy es también el del mal gobierno, las relaciones entre gobernantes y gobernados.
Y ahí está la clave, la respuesta a la pregunta: ¿Por qué tanta indignación colectiva? Lo llama elegantemente el desencanto y el desasosiego contemporáneos, lo que coloquialmente oímos mencionar como la mala leche del pueblo llano. Aunque vivimos dentro de una monarquía representativa, que se califica como un régimen en democracia, la triste realidad, la sensación que se tiene en la calle, el sentimiento popular es que no nos gobiernan democráticamente. Que este gobierno del PP no es democrático, ni la ley mordaza es democrática, ni la justicia por muy igual para todos que la quieran llamar, parece democrática, ni los escarceos fachistoides del ministerio del interior.
Ni siquiera el comportamiento de los partidos, porque los partidos viejos, PP y PSOE tienen detrás de la máscara democrática, unos un dedo mágico que designa quien va a los cargos y los otros una directiva controladora y usurpadora de poder que tumba a secretarios generales designados por los militantes.
Pero tampoco se salvan los nuevos partidos, en Podemos acabamos de ver el desarrollo de una tiranía estalinista que establece purgas y designa privilegios para los allegados al líder y tirano. Sin dejar de mencionar a las evitas perones que van apareciendo y desapareciendo haciendo mutis por el foro y colocándose en el gallinero parlamentario.
Todos intentan anclajes en el poder, directivos, alcaldes, concejales, presidentes de comunidad, parlamentarios que pasan más de veinte años en un cargo, otros que acaparan tres y cuatro cargos para asegurarse el control del partido o de la fracción correspondiente, y por supuesto lo más llamativo e insultante es el conjunto de privilegios que ostenta la clase política.
Para concluir, estamos mal gobernados, porque estamos dirigidos por profesionales de la política, la gran mayoría de los políticos con cargos públicos nunca han trabajado en nada. Muy jóvenes se inscribieron en un partido, como quien escoge una carrera universitaria o aprender un oficio para labrarse un futuro. Ellos para tener asegurado un futuro con privilegios, sabiendo que les toca cumplir una especie de mili, un entrenamiento como los siervos a la orden de un barón territorial, al servicio de un señor feudal que les garantice, si se portan bien, que podrán optar a una carrera de vida que está llena de privilegios. Y con garantías de puertas giratorias cuando tengan que abandonar un escalón logrado. Es como los empleo de por vida que se hablaban en la cultura empresarial japonesa.
¡Qué asco de dirigentes!
Michael 27 de febrero 2017.

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