jueves, 30 de abril de 2020

El poder y el futuro


Roseau decía que el hombre era bueno por naturaleza, nunca he estado de acuerdo, el ser humano, no puedo decir que es malo por naturaleza pero tampoco bueno. Es interesado, egoísta, ambicioso, y lo peor le gusta el poder, controlar al vecino, estar encima del paisano, dominar al otro, ya que con el poder vendrá la riqueza, la abundancia, el lujo, los privilegios, porque todas esas cosas son consecuencias de tener poder. A veces tienes mucho dinero y eso te da privilegios y te da un cierto poder. Si además de dinero eres el jefe de una organización tienes poder sobre muchos hombres que están bajo tu dominio. Si eres inteligente además serás más peligroso porque querrás aumentar tu riqueza, tus privilegios, tu poder. Tu ego centrado en ti mismo te llevará a sentirte casi como un dios. Nadie puede contigo por eso a veces usas tu poder para marcar diferencias, para joder a los adversarios o como advertencia de lo que les puede pasar. Y ahora la ciencia puede darte más ventajas. Nos trae la tecnología 5G, que permite el manejo de la big data y gracias a la computación paralela nuevos privilegios. Puedes ser un dios en el olimpo.
Con el desarrollo de la computación paralela que multiplico por millones la capacidad de cálculo y el manejo de grandes cantidades de datos (la big data) y la tecnología 5G que me permite utilizar esos datos para “crear mis verdades” y distribuirlas a millones en segundos. Ahora se podrán hacer muchas cosas que antes no se podían, que hasta hace poco eran ciencia ficción. Porque quieren y para ellos es necesario controlar a la gente, saber lo que hace, por donde va, a quien visita, que compra, que piensa. ¡Es por su bien! Para garantizar su salud.
El futuro será distinto, diferente, quizás hasta increíble pero lo sufriremos todos. No podrás escapar de ese futuro. Ya se vislumbran algunos adelantos. Con la pandemia se ha hecho evidente. La sociedad está aprendiendo. La opinión pública está controlada y resignada para perder grados de libertad, por el bien común. Bueno, para eso ya tenemos un plan andando y logrando éxitos, ya hemos demostrado que la gente va a pensar y decir lo que nosotros queramos. Ya en Cataluña, por ejemplo, casi la mitad de la población sabe, no es que cree, es que ya lo sabe, que Cristóbal Colon no era genovés, era de Girona. Es y fue siempre catalán. También ya media España acusa al gobierno y a Sánchez de cosas falsas, pero son ciertas porque miles de personas lo saben y lo repiten por las redes sociales.
Igual la democracia, ya Europa esta resignada a perder grados de democracia, por el bien común, por culpa de la pandemia, por culpa del enemigo común. Ya vemos medidas de control social y pérdidas de derechos civiles en Austria, Hungría, Polonia, y signos de rigidez conservador en Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca y Holanda. Vemos resurgir la ultra derecha, y los conservadores que preocupados por los votos giran más a la derecha para rescatarlos. En la izquierda crecen los anti sistemas, la izquierda prepotente, arrogante que quieren aprovechar la oportunidad de adquirir control, poder hasta los privilegios que atacaban hace poco tiempo. Ahora no les molestan, los usan, los desean. Es una rebatiña que hay que aprovechar. Ahora o nunca.
Los países asiáticos con historia totalitaria no tienen problemas es seguir un poco más de lo mismo. No hay novedad, los ciudadanos ya están acostumbrados, ya los hemos educado en la nueva libertad controlada. Tiene internet y pan, ya pueden disfrutar del circo.
Todos hablan de una nueva forma de vivir. Que habrá cambios en la sociedad, en el capitalismo, en el mercado y en el consumismo…
La que “ellos” están diseñando. ¿Será la misma que querría yo?

lunes, 13 de abril de 2020

Asco y repugnancia


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Hoy trece de abril en pleno estado de alarma y después de estar encerrado un mes, porque nosotros lo iniciamos el 13 de marzo, y solo he salido al Alimerka dos veces a comprar alimentos y un momento a la farmacia a buscar las medicinas del mes, ya empezando a sentir cansancio y malestar, pero hoy temprano en la mañana al leer la prensa me he encontrado con Marta Sanz y me levanté  contento, porque mejoró mi espíritu.
“Quizás mi pólipo ha aparecido como reacción fisiológica a la indignación y el asco ante las vergonzantes ruedas de prensa y maléficas intervenciones parlamentarias de Casado y Abascal” (“Biliosa” de Marta Sanz del El País de 13/4/20)
Por fin leo lo que llevo pensando semanas, lo que llevo sintiendo desde la decisión del estado de alarma: ASCO Y REPUGNANCIA que me producen las intervenciones de Casado y Abascal, pero también la de todos esos Ayusos, Teodoros, ultras de vox y la caterva de personajes secundarios mandados e ignorantes que desmoralizan a cualquiera.
Nos enferman porque como bien dice Marta (perdona la confianza, pero te siento casi una hermana o por lo menos prima querida desde esta mañana), porque al oír a estos bastardos ignorantes se nos alborota la bilis y todo lo primitivo que tenemos por dentro. En todas las esdrújulas internas se atrincheran los malos humores de antaño para causarnos malestar de espíritu y de cuerpo. Las esdrújulas son de Marta, o mejor aún, son los elementos anatómicos esdrújulos vesícula, hipófisis, próstata, que se inflaman, se llenan de piedras o tumores y se enferman por culpa de ellos.
También nos ha enseñado a escuchar a los esdrújulos, ellos, los esdrújulos nos susurran y nos recuerda que estos seres son tóxicos. Producen malestar colectivo y causan la disminución del sistema inmunológico. Generando odios, desconfianza, caos y furia en la gente. Algunos porque les creen y se cabrean contra el gobierno y otros porque sabemos que mienten y nos sentimos incapaces de contrarrestar el veneno que ellos reparten, riegan y contagian como el peor de los virus.
Solo podemos completar este escrito con Almudena que también escribió hoy en el país, nos dice: “Es obsceno, es indecente, pero sobretodo es un error desmarcarse de la esperanza de un país entero” “El PP extiende la sospecha de que el gobierne lo sabe y miente, pide crespones negros, minutos de silencio, luto nacional. No desmiente a VOX cuando achaca a la izquierda la responsabilidad de una pandemia y aspira a patrimonializar a las víctimas, a monopolizar el dolor”  “Es obsceno y es la peor decisión que puede tomar un político”
Digo yo: Habrá una vacuna pronto contra el coronavirus. Pero también necesitaremos una vacuna contra estos personajes, tenemos que erradicar el virus que envenena nuestra convivencia.
Para terminar en El País recogen un artículo de Yuval Noah Harari que publica en Times  y que nos habla de Europa y de la ausencia de líderes necesarios en esta pandemia, y nos insiste en anteponer la cooperación a la segregación.
 “la humanidad afronta hoy una grave crisis, no solo debido al coronavirus, sino también por la falta de confianza entre las personas. Para superar una epidemia, la gente necesita confiar en los expertos científicos, los ciudadanos necesitan confiar en las autoridades y los países necesitan confiar unos en otros. En los últimos años, unos políticos irresponsables han socavado deliberadamente la fe en la ciencia, las autoridades públicas y la cooperación internacional. Así que ahora nos enfrentamos a esta crisis sin ningún líder mundial capaz de inspirar, organizar y financiar una respuesta global coordinada”
“en este momento de crisis, la batalla crucial está librándose dentro de la propia humanidad. Si la epidemia crea más desunión y desconfianza entre los seres humanos, el virus habrá obtenido su mayor victoria. Cuando los humanos se pelean, los virus se duplican. En cambio si la epidemia produce una mayor cooperación mundial, esa será la victoria no solo contra el coronavirus, sino contra todos los patógenos futuros”


miércoles, 1 de abril de 2020

Patria son los olores de la infancia



Conversando con un gran amigo me comenta: “No tengo la idea de Patria, idea que solo ha servido para que nos matemos unos a otros. La patria es, como aprendí de Ángeles Mastretta, escritora mexicana, los olores de la infancia"

De esa patria quiero hablar hoy, de los olores de la 
infancia: de la infancia temprana asociados a imágenes de bellos momentos y olores agradables, de reminiscencias del pasado.

El recuerdo más fuerte quizás sea olor de la colonia que usaba mi papa, o al pedir la bendición todas las mañanas al levantarse su aliento con jugo de naranja recién exprimido. O mi mama que olía a fresco, jabón, cariño, bondad. Todo mezclado en milagro de alquimista, aunque también a veces, olía a torta recién horneada, a guayaba o membrillo en la cocina preparando mermeladas; o un fuerte olor a lana cuando se sentaba a tejer, también había otro olor difícil de describir cuando en la mesa grande, colocaba un cartón o de un material prensado para sobre el cortar los patrones para las camisas o vestido que confeccionaba, mezcla de olor a tela nueva, cartón prensado, o revista de Burda. Olor de trabajo, de necesidad, olor de austeridad.
Una fuente importante de olores era el jardín de la casa donde pase mi infancia, y tengo algunos recuerdos muy viejos que se pierden en los primeros años de vida donde figuran entre los primeros el olor al gallinero que había en el fondo del patio, recuerdo claramente las gallinas colocadas en sus palos alternados, en la pared del fondo las cajas donde ponían los huevos y ese olor característico, que inundaba los sentidos, pero desapareció con la modernidad.
 El olor de un osito de peluche, muy feo, eso lo digo ahora, y un muñeco especie de marinero con gorra que me acompañaba para poder dormir, tenía esa mezcla de olor de trapo sucio con olor de niño pequeño, que no se describir pero lo he reencontrado con los peluches de mis hijos cuando eran pequeños. También recuerdo el olor a frutas de la camioneta pick up del “marchante” que una vez a la semana pasaba tocaba la corneta y ofrecía frutas, verduras, granos, legumbres frescas colocadas en cajones o anaqueles colocados en pirámide en la parte de atrás de la camioneta. Otro olor muy agradable lo sentía cuando acompañaba a mi mamá a buscar las arepas de budare en un ranchito media cuadra más abajo, donde las preparaba una negra sonriente que no recuerdo su nombre pero si su aroma.
Un poco mayor, desde seis o siete años: el olor muy fuerte  de los cuatro caballos que venían a ofrecer un paseo a caballo por la urbanización a bolívar el cuarto de hora. El olor del balón de fútbol, cuando nuevo, o sucio y mojado ya muy usado. Había momentos que olía a cebo hecho de rabo de vaca que mi mama me preparaba para frotarlo para que se conservara el cuero sin pudrirse. Uno siempre muy especial fue lo que desprendía mi guante de béisbol que fue mi compañero muchos años. Olor a cadena de bicicleta, que era mezcla de aceite, caucho y sucio acumulado.
Por supuesto me falta uno importante el olor a Moro y Morita, olor a bóxer niñera, mis perros, mis compañeros de los 5 a los 13 años. Tenía varios olores: Uno muy fuerte de perro mojado, otro más suave de perro limpio, recién bañado. Pero siempre olor a compañero y amigo.
Pero el jardín tenía otros muchos olores: un limonero y dos toronjas de fuerte olor a cítrico, y a un lado había una mata de malabares, de flores blancas aterciopeladas de olor especial y de grato recuerdo asociado a mi prima Marina. Un poco más allá un Jazmín que floreaba en meses distinto y llenaba todo la casa de su olor dulzón. Justo en el medio del patio de atrás de poco olor, un mamón macho que como dice el dicho florea pero no carga, una vez al año llenaba todo el patio de negro asfalto de una capa finísima verde claro difícil de barrer.
En los laterales naranjas que nos refrescaban en los descansos de los juegos de la pandilla. En el frente olor a mango de bocado y manga de injerto y una vez al año los chaguaramos daban su enorme flor que soltaban sus desechos de florecitas blancas y de olor particular.
Todos juntos huelen a patria. La patria es, como aprendí de un amigo, que a su vez aprendió de Ángeles Mastretta, escritora mexicana, "patria son los olores de la infancia"
Gracias.

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