Roseau decía que el hombre era bueno por naturaleza, nunca
he estado de acuerdo, el ser humano, no puedo decir que es malo por naturaleza
pero tampoco bueno. Es interesado, egoísta, ambicioso, y lo peor le gusta el
poder, controlar al vecino, estar encima del paisano, dominar al otro, ya que con
el poder vendrá la riqueza, la abundancia, el lujo, los privilegios, porque
todas esas cosas son consecuencias de tener poder. A veces tienes mucho dinero
y eso te da privilegios y te da un cierto poder. Si además de dinero eres el
jefe de una organización tienes poder sobre muchos hombres que están bajo tu
dominio. Si eres inteligente además serás más peligroso porque querrás aumentar
tu riqueza, tus privilegios, tu poder. Tu ego centrado en ti mismo te llevará a
sentirte casi como un dios. Nadie puede contigo por eso a veces usas tu poder
para marcar diferencias, para joder a los adversarios o como advertencia de lo
que les puede pasar. Y ahora la ciencia puede darte más ventajas. Nos trae la tecnología
5G, que permite el manejo de la big data y gracias a la computación paralela nuevos
privilegios. Puedes ser un dios en el olimpo.
Con el desarrollo de la computación paralela que multiplico por
millones la capacidad de cálculo y el manejo de grandes cantidades de datos (la
big data) y la tecnología 5G que me permite utilizar esos datos para “crear mis
verdades” y distribuirlas a millones en segundos. Ahora se podrán hacer muchas
cosas que antes no se podían, que hasta hace poco eran ciencia ficción. Porque quieren
y para ellos es necesario controlar a la gente, saber lo que hace, por donde
va, a quien visita, que compra, que piensa. ¡Es por su bien! Para garantizar su
salud.
El futuro será distinto, diferente, quizás hasta increíble pero
lo sufriremos todos. No podrás escapar de ese futuro. Ya se vislumbran algunos
adelantos. Con la pandemia se ha hecho evidente. La sociedad está aprendiendo. La
opinión pública está controlada y resignada para perder grados de libertad, por
el bien común. Bueno, para eso ya tenemos un plan andando y logrando éxitos, ya
hemos demostrado que la gente va a pensar y decir lo que nosotros queramos. Ya
en Cataluña, por ejemplo, casi la mitad de la población sabe, no es que cree,
es que ya lo sabe, que Cristóbal Colon no era genovés, era de Girona. Es y fue
siempre catalán. También ya media España acusa al gobierno y a Sánchez de cosas
falsas, pero son ciertas porque miles de personas lo saben y lo repiten por las
redes sociales.
Igual la democracia, ya Europa esta resignada a perder
grados de democracia, por el bien común, por culpa de la pandemia, por culpa
del enemigo común. Ya vemos medidas de control social y pérdidas de derechos civiles
en Austria, Hungría, Polonia, y signos de rigidez conservador en Suecia,
Finlandia, Noruega, Dinamarca y Holanda. Vemos resurgir la ultra derecha, y los
conservadores que preocupados por los votos giran más a la derecha para
rescatarlos. En la izquierda crecen los anti sistemas, la izquierda prepotente,
arrogante que quieren aprovechar la oportunidad de adquirir control, poder
hasta los privilegios que atacaban hace poco tiempo. Ahora no les molestan, los
usan, los desean. Es una rebatiña que hay que aprovechar. Ahora o nunca.
Los países asiáticos con historia totalitaria no tienen
problemas es seguir un poco más de lo mismo. No hay novedad, los ciudadanos ya
están acostumbrados, ya los hemos educado en la nueva libertad controlada.
Tiene internet y pan, ya pueden disfrutar del circo.
Todos hablan de una nueva forma de vivir. Que habrá cambios
en la sociedad, en el capitalismo, en el mercado y en el consumismo…
La que “ellos” están diseñando. ¿Será la misma que querría
yo?
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