Paisanos en la playa
Por nuestra costumbre de caminar descalzos por la playa de
Salinas hemos conocido muchos vecinos que tienen la misma costumbre y nos saludamos
al pasar, aunque en plena pandemia solo sonreímos desde lejos, un movimiento de
cabeza o algún gesto con el brazo a lo lejos.
También, sin que nadie lo haya decidido, la pandemia ha establecido
canales de paseo como las carrileras de la natación, unos van y otros vienen y
hay tres categorías, la más alejada del mar, pegada de las dunas donde caminan
los que vienen con zapatos y no se quieren mojar los pies; el canal central
para los que van calzados o descalzos, pero por la arena seca, aunque algunas
olas llegan mansamente hasta sus predios. Después el canal de los pingüinos
llamados así por lo fría que está el agua, van descalzos solo mojando las
plantas de los pies, o con el agua por los tobillos, que con la llegada de la ola
puede mojarte el pantalón si te descuidas. Y es en esta categoría donde siempre
vamos nosotros porque nos gusta caminar sobre un espejo de agua y porque hay
menos gente, porque somos pocos los pingüinos.
Hemos hecho como en la película Danza con Lobos, donde los
indios les asignan nombres según lo que parecen. Entre los personajes
pintorescos están: el señor mayor que por algún problema médico camina como si
tuviera el chasis doblado a la derecha: lo llamamos: “Escorado a estribor”. “La escoba”
señora que lleva el pelo que no parece gustarle usar suavizantes y la textura
de paja enredada se le ve desde lejos, es fácilmente reconocible.
Hay unos muy simpáticos, como “el golfista” un fanático que camina con un driver, el mayor palo de
la bolsa de golf, que me imagino lleva como protección contra los perros o como
bastón tipo cayado, no lo sé, pero seguro no practica golf en la playa.
Realmente no se para que lo usa, pero siempre lo acompaña. “La obsesa del móvil” que pasa hablando sola,
discutiendo con alguien y camina viendo el suelo. La “sonriente arropada”, pasa caminando por el agua, con una toalla
enorme al hombro y sonríe al saludar. O “la
finlandesa”, camina con un bastón telescópico en cada mano y con
movimientos gimnásticos. A veces se reúnen en grupo y son “los nórdicos”. El “abuelo y
el moñito” son una pareja de padre e hijo cuya característica principal es
el moñito que tiene el hijo en la parte de atrás de la cabeza. La atlética, la apurada, la del bolso verde,
una viejita menudita que está desapareciendo poco a poco. Y por último la más
sexy de la playa, una muchacha joven, delgada, camina con sigilo, ágil, flexible,
cual felino, la llamamos “La Pantera de Salinas”.
Los perros con paisano son una categoría especial, porque
los conoces por el nombre del perro. Están
“Pericles”
un Golden blanco precioso y juguetón, que trae a pasear una chica joven. Un
perrito que suponemos canta muy bien de nombre “Elvis” que corretea por la arena y lo sigue un matrimonio joven. Muchos perros pequeños que van a
su aire, y traen a un adulto como entrenador personal, para que les lance una
pelota o un palo, que el can debe buscar y así hacer un poco de ejercicio. Y la
estrella de todos “Gala” es una
perra galgo joven, corredora que persigue a alta velocidad a los pajaritos que
corretean por la orilla del agua mientras su dueña queda afónica de gritarla.
Pero como ya nos conoce, cuando se cansa con un pequeño silbido viene a
saludarnos.
Por eso nuestro pasatiempo es caminar en esta playa preciosa
del Cantábrico con arena dorada compartida con gente simpática y pintoresca en
el paraíso natural de Asturias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario