Adolfo
Suárez que en paz descanse
Viendo la tele he
comprendido porque los españoles aprecian tanto la figura de Adolfo Suárez, lo
llaman un referente, frase muy usada en España, permanentemente se busca un
referente en la política, y ya lo tenemos, es opinión generalizada: Don Adolfo
Suárez
En los comienzos de las
democracias se dan grandes avances, tanto en el sistema de gobierno, en la
forma de elegir a los candidatos, en los debates del congreso o de las cortes,
en la separación de poderes, en las constituciones. Pero esto, como todo, va degenerando
si no se cuida y se mantiene. Y nos hemos olvidado de cuidarla.
Si vemos cada uno de
los aspectos por separado nos damos cuenta que aquí hay mucho inmovilismo. O mezcla,
de cosas que no cambiaron y algunos aspectos que mejoraron los primeros años que
han vuelto a decaer a medida que los partidos y los políticos se van
anquilosando. La artritis general de los partidos se demuestra en todos esos
síntomas de reuma político, de artrosis ética y moral y en el deterioro general
neurodegenerativo de los partidos. Es como si a todos les ha dado una demencia
senil, o sufren una deformación artrítica en la ética y en los valores y
principios democráticos.
El primero de los
síntomas se notó después de los primeros años de democracia, se empezó a
trasladar los intereses y los objetivos nacionales. Se dejó de pensar en el
país y en los ciudadanos para pensar en el bien del partido. Esto se convirtió
en lo primordial.
Unos pocos años después
se perdió el norte, se trasladó ese interés por el partido a las personas, pero
no a los ciudadanos sino a aquellos paisanos con poder dentro del partido, esos
que acostumbran llamar “los barones” me
imagino por añoranzas de la nobleza y por desear los privilegios de la nobleza.
Ahora privilegio de los Barones. Solo de los barones, los otros miembros del
partido se tienen que ganar el aprecio poniéndose a la sombra de un barón.
Peloteros profesionales.
La tercera etapa es el
caos social, porque todos los partidos compiten entre sí para obtener
ganancias, prebendas, privilegios y dinero, es decir le entran a saco al país,
y se utiliza cualquier medio para lograrlo, cuentas B, regalos, concesiones de
obras, donaciones, tráfico de influencias, compras de cargos o de personas,
cualquier cosa y se olvidan del ciudadano.
En paralelo, dentro de
cada partido los barones compiten por el poder, se reparten el heraldo
nacional, los cargos, las asesorías, los contratos blindados, y la corrupción
campa por todos los medios. Y en el camino acaban con la educación, la sanidad,
las pensiones y con todo el bienestar ciudadano.
Cuando digo que Adolfo
Suárez es un referente es porque quiero medir con ese baremo a los actuales
políticos, y salen todos suspendidos. Que desastre de políticos tenemos.
Crecerá la indignación
hasta estallar, normalmente los privilegiados no lo notan y no lo entienden
sino cuando es muy tarde. La revolución francesa se quedará pequeña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario