Diseñando
el futuro
De mi época política
recuerdo que al iniciarse la democracia, en la época de elecciones las empresas
encuestadoras se reproducían como conejos, con el tiempo se fue haciendo una
selección natural por el prestigio adquirido con los resultados obtenidos en la
última elección y así fueron desapareciendo algunas encuestadoras y quedando
solo un grupo de empresas, las más profesionales, las más fuertes, las más
apoyadas por partidos o medios de comunicación o por grupos económicos que se
llamaban independientes y que todos sabíamos que no eran tan independientes
como decían. Así pudimos entrar en ese mundo y ver como se contrata una
encuesta por un cliente interesado cualquiera.
Hay tarifas bajas para
encuestas comerciales y de opinión pública sobre productos, envases, interés de
compra, preferencias en marketing para colores, fragancias, aromas y texturas
de productos varios. Son fáciles de establecer y con definir el tema, la
población a encuestar su tamaño y niveles sociales, se elaboran las encuestas y
ya los estudiantes entrenados a tomar encuestas en las calles salen sin mucho
entusiasmo y recogen la muestra pedida.
Un empleado las cargas por lectora óptica al computador y en media hora
tenemos resultados, estadísticas, gráficas, desviaciones estándar, etc.
Pero en las encuestas
políticas el cliente sabe exactamente qué resultado quiere presentar a la
opinión pública. La primera fase es establecer los resultados que se obtendrán.
De eso dependerá el costo del estudio estadístico. La empresa tiene analistas
políticos capaces de a priori medir el ambiente de la nación, hacer
estimaciones teóricas, establecer escenarios posibles, y de su habilidad para
profetizar y de su habilidad negociadora saldrá el éxito comercial de la
empresa y el éxito electoral del partido contratante. Si el resultado es muy
bueno para el cliente, la factura será muy buena para la empresa. Pero si el
resultado que busca el cliente está muy alejado de la posible realidad, la
empresa cobrará la tarifa más alta porque tendrá que manipular mucho y eso
requiere mucho dinero. Si quieres mucho pagarás mucho. Pero veamos como
determinarlo.
Tienen un vademécum muy
elaborado que te permite aproximarte al interés del cliente sin que tenga que
anunciar los resultados que quiere obtener. El prestigio, la objetividad y la
transparencia deben parecer absolutos. Por eso el proceso es complejo para
justificar el cobro de la factura inflada ya que los resultados están
garantizados de antemano.
En este caso se hacen
reuniones de ingeniería inversa donde de los resultados a publicar, solicitados
por el cliente y negociados a priori por la empresa (está en juego su
prestigio) se va hacia atrás para determinar el rango de clases sociales que
participara, las regiones, ciudades, rango de actividad, el tipo de pregunta,
la forma de aplicarla, la población a encuestar, etc. Dependiendo del momento
político, la empresa recomienda diferencias “adecuadas” es un error exagerar,
debe haber una cantidad o valor independiente sobre la cual basarse para expresar
el triunfo del cliente, sin exagerar porque pierde valor el dato y pierde
prestigio la empresa encuestadora. Son mejores los trenes de encuestas, es
decir contratar un proceso de creación de opinión, donde a través de encuestas
cada quince días, voy demostrando como los votantes van cambiando a mi bando y en
paralelo voy desarrollando una estrategia triunfadora. Y así manipular al
votante, y obtener los resultados esperados.
Por eso podemos
apreciar que dado un evento político enseguida salen todos los medios de
comunicación importantes publicando los resultados de las encuestas realizadas
por la empresa X, de amplio prestigio nacional, que indica que el ganador del
evento y la ventaja considerable que tiene ante los próximos comicios
electorales, es evidente que el candidato apoyado por el medio será el ganador.
Por supuesto.
¡Ay qué gusto da diseñar
y construir el futuro! Ni calatrava tiene tantos orgasmos diseñando.
¿Qué? ¿Sigues creyendo en las encuestas?
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