Día de fiesta, de celebración,
de cambio.
Hoy 12 de marzo de 2014,
ocurrirá un cambio, cambio importante en el futuro de la iglesia católica española,
“SE JUBILA ROUCO”. Ya de por sí es una buena noticia para la iglesia, para los católicos,
también para los no católicos y creo que para todos, y principalmente para
España.
Aunque los obispos españoles,
desde que llega Francisco al Vaticano, se han dedicado a recalcar la gran
consonancia que hay entre el mensaje del papa con el episcopado español, no lo
ha creído nadie. Ni los católicos porque vemos a Francisco como la figura
renovadora frente a la conservadora y rancia conferencia episcopal española. Ni
los no católicos que ven claramente las diferencias entre el discurso permanente
de los obispos, con los nuevos aires que llegan del papa Francisco. En lo
social, en lo de los homosexuales, el divorcio, la mujer en la iglesia, todo es
distinto. Centrado en lo social y no en la moral. Principalmente para mí en
aquello “que le gusta que los pastores huelan a oveja y no a despacho… (No es
literal)
Siempre queda la duda, lo
han expresados teólogos y periodistas dedicados a esto, que pueden ser solo
gestos. El posturéo que llaman ahora. Pero todos con la esperanza de que ocurran
cambios de verdad. En la semana pasada se repitió mucho la noticia de que en la
reunión de obispos españoles con Francisco, el papa no había dado ninguna orientación
sobre lo que esperaba de España. No sabemos si es verdad, no estuvimos presentes
en la reunión, no somos obispos, pero tampoco nos chupamos el dedo.
Como los obispos parecen políticos,
si vemos sus declaraciones de esta semana pasada estamos seguros que, como
buenos políticos, callan muchas cosas que no les conviene o no les ayuda. Por
eso, para mí, igual que cuando el gobierno niega algo siempre ocurre semanas después,
los obispos también ocultan o suavizan algo que se descubre después. Espero que
sea pronto.
Ahora bien, el parecido con
los políticos, es la otra cara de la moneda que puede ser muy negativa, porque
en Venezuela después de Chávez vino Maduro, y es como el dicho: “de Guatemala a
Guatepeor” No vemos ningún Maduro entre los 80 obispos votantes. Pero uno nunca
sabe.
Tampoco podemos esperar en
el mejor escenario, corrijo: en el escenario más renovador que llegue un obispo
milagroso. Todos ellos fueron designados bajo el baremo de su grado mayor o
menor de conservadurismo. Así que con suerte será un poco menos conservador y
un poco menos rancio. Eso se espera.
Como ven no nos hacemos
muchas ilusiones, pero de todas maneras es un día de fiesta, un día de cambio. ¡Ha
celebrarlo!
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