Felipe
II -¿Ingenuo o astuto?
Hoy,
(24/11/2015), leí en el ABC que “Felipe II se creía puesto en el trono por Dios”
lo dice el historiador Alfredo Alvar, “los embajadores debían arrodillarse al
acudir ante el” y uno se pregunta: ¿De
dónde vendrá esa creencia o esa certeza? Estaban ungidos por Dios, y solo debe
responder de sus acciones ante Dios… Vaya envidia que da a los dictadores de nuestros
tiempos.
Si
nos preguntamos cuando empezó esta “creencia”
debemos remontarnos mucho en la historia. En las religiones antiguas, como la
egipcia, el rey era un hijo de la divinidad, ya después encontramos referencias
en las epístolas a los romanos, (13, 1-2), o con San Agustín y los doctores de la iglesia, recordemos que
en el siglo IV se reconoce al cristianismo como religión estatal, y la creencia
se convierte en certeza y pasa a formar parte de la tradición católica en la
historia medieval y moderna europea.
Las
referencias escritas son posteriores. Ya los reyes necesitaban documentos
probatorios porque muchos barones o condes, aunque no sabían leer, tendrían
apoyo de obispos o prelados más cultos que si sabían leer y defendían los
intereses de sus amos o señores. Con la reforma del siglo XVI se desmarca la Europa
protestante, que propugna la educación del pueblo entre otras cosas y la designación
divina se mantiene solo como característica de la Europa católica del sur. Por lo
tanto que Felipe II, a finales del siglo XVI, estuviera convencido de su relación con Dios
era muy normal en la época. Durante siglos fue una razón para mantener la
monarquía en el poder.
Pero
recordemos cómo se gestionaba el poder en la época medieval, donde el siervo de
un señor feudal era muy parecido a un esclavo. De los obispos y los curas que tenían
que tratar con los siervos directamente se esperaba que mantuvieran tranquilos
a sus rebaños. Resignación cristiana se recomendaba desde el púlpito y por lo
tanto la ignorancia era fundamental para garantizar la dependencia mental. Correspondía
a los curas y párrocos mantener la serenidad del pueblo a aceptar los designios
de Dios a través del amo, del cura o párroco. Más temprano que tarde, la
iglesia comprende su poder como representante de Dios en la tierra, son los que
pueden confirmar si Dios de verdad apoya o está dispuesto a designar a un
aspirante al trono. Se convierten en el voto decisivo. Ahí, no sabemos la fecha
se inició el cogobierno en Europa. Y recordamos al Quijote: “Sancho con la
iglesia hemos topado”
Para
convencer a todos de que la iglesia ostenta ese poder surge la necesidad del
infierno, castigo divino a los infractores, a los desobedientes, para los no
creyentes. La ignorancia colectiva existente se convierte en la gran
herramienta para la paz del reino. El
miedo al infierno, la resignación cristiana y el Dios proveerá son los pilares del
poder en la tierra. Con el desarrollo medieval, a comienzos de la edad
moderna y debido a las mejora comunicacionales de Europa y al surgimiento de
algunos obispos díscolos se necesita reforzar el poder terrenal del papado y
surge la “Santa Inquisición” creada por el papa Gregorio IX el año 1231.
Con los
estatutos de la excomunión y la inquisición el papa redujo la responsabilidad
de los obispos en materia de ortodoxia, sometió a los inquisidores bajo la jurisdicción
del pontificado y estableció severos castigos. El cargo de inquisidor fue
confiado casi en exclusiva a los franciscanos y dominicos a causa de su mejor preparación
teológica y su supuesto rechazo a las
ambiciones mundanas…
No fue
suficiente, alarmado por la difusión del protestantismo en 1542 Pablo III
estableció en Roma la Congregación de la Inquisición conocida como Inquisición
romana y Santo Oficio. (M.netgar, Historia documentos)
Hasta
nuestros días porque Franco también usaba “el caudillo de España por la gracia
de Dios” y si no estaba convencido por lo menos trataba que los demás lo
creyeran a pie juntillas. Y la jerarquía de la iglesia católica española lo
llevaba bajo palio…
Noviembre
2015
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