Aquí de nuevo desocupado 4 octubre 2022
Voy a escribir sobre la realidad
o más bien como vivimos esa realidad. Me explico: desde siempre pero sobretodo
en los últimos años me he encontrado que la interpretación de lo que pasa a mi
alrededor no coincide con las interpretaciones de muchas personas. Bueno, con la
mayoría de mis amigos, que son los que considero más sensatos si hay
coincidencia, pero otros conocidos, que son personas inteligentes y cultas a
veces tienen una visión del mundo bastante distinta. Y me he llegado a
preguntar si yo soy el equivocado, o si todos estamos viviendo la misma
realidad, por eso llevo tiempo analizando los datos, las noticias, contrastando
con las fuentes para no tragarme un bulo y he ido confirmando mi
interpretación.
Por lo tanto o hay realidades
diversas o hay otros que interpretan lo que ocurre de forma diferente. Si nos referimos
a la política siempre hay muchas opiniones por el exceso de bulos y
manipulación de la realidad a través de los medios y las redes sociales, pero
hoy no quiero hablar de los enfrentamientos en política. Hoy me refiero a las
diferentes interpretaciones de la realidad en la vida corriente y familiar. Como
interpretan la vida de forma diferente los familiares en su convivencia
habitual. Entre hermanos, primos, cuñados, sobrinos, digamos la familia
directa.
El caso particular del que quiero
hablar es a la falta de sensibilidad de lo que ocurre a tu alrededor y del
impacto que producen tus palabras y acciones. Pondré un ejemplo pero empiezo
por recordar un hecho histórico que se utiliza para demostrar la poca
sensibilidad social o la falta de empatía que demostró María Antonieta, reina
de Francia en plena revolución francesa, desde su palacio al oír los gritos y
las protestas de la multitud pregunto: ¿Qué reclama la plebe? -Que no tienen pan. -Pues que coman tortas. Ella
no entendía que reclamaban y tampoco le importaba. Pero como estaban a finales
del siglo XVIII y en plena revolución francesa su falta de sensibilidad social
y su aristocracia le costó la vida en la guillotina.
Había demostrado su falta de
empatía y de sensibilidad social, quizás por su ignorancia de la realidad, no
tenía idea de lo que pasaba a su alrededor, pensaba que todos vivían como ella,
que cuando no había pan, cosa que no ocurría nunca en palacio, siempre habían
tortas. Osea que en el fondo su respuesta fue fruto de su forma de vivir.
En el siglo XXI hay gente así,
aunque no corren el peligro de la guillotina. (Sigamos pensando que es una maría
Antonieta moderna) actúa muy parecido con variantes porque ella si conoce la
pobreza, y le duele o dice que le duele tanta gente pasando hambre, además nos
dice que la conoce de cerca porque ha estado en la India (Turismo cinco días) y
en África (Safari en Kenia). Analizando
sus acciones y viendo a su alrededor, su familia, sus amigos y conocidos ella
cree que todos viven como ella, con su nivel económico, su consumismo, sus
costumbres y preferencias. Porque con muy buena educación te propone que vayas
al safari o a la india con ellos. Por supuesto cada quien paga lo suyo. Muchas
de sus intervenciones (lo que dice o hace) parecen ser también fruto de la
forma en que enfrenta la vida. O dicho coloquialmente que vive en la luna, o vive
en otra realidad paralela.
Además de detalles de buena
educación, propios de la aristocracia francesa también tiene comportamientos
sociales como los de un elefante en una cristalería. Sin ninguna conciencia del
impacto que causan sus palabras o sus gestos sobre los que están a su
alrededor. Y por supuesto no acepta cuando algún amigo le da feedback del
impacto que han causado en el otro, con lo que ha dicho y/o por el tono
utilizado. Porque siempre es el otro que no entendió sus buenas intenciones y porque
ella nunca tiene malas intenciones ni pizca de malicia. Hay momentos en que
sospechamos que está totalmente consciente y es pura manipulación, otras no lo
parece y queda la duda.
Creo que este personaje lo
tenemos en todas las familias, sobre todo en familias grandes, donde hay de
todo como en botica: el insensible, el controlador y manipulador, el bondadoso,
el despistado, el pichirre, o el “victima” que no colabora, el independiente
lejano o el que huyó por alejarse del control parental y si la familia es de
tradición española y católica o muy conservadora puede tener también un
“patriarca machista” El hermano mayor que asume las funciones del padre difunto
como si le hubieran sido impuestas como obligaciones en el testamento y quiere
seguir decidiendo por los hermanos y principalmente sobre las hermanas. Y no se
imaginan ustedes los conflictos que se desarrollan si justamente el patriarca
está casado con la María Antonieta moderna.
Termino aquí esperando no haya
represalias por estos comentarios sin mala intención y sin nada de malicia.
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