Aquí desocupado 3 16 /octubre/2022
Hoy hablaremos de limitaciones
que nosotros mismo nos imponemos; no nos gusta los aviones, no nos gusta estar
encerrados en un ascensor, tenemos miedo y cuando estos casos llegan a extremos
requieren un profesional que te ayude. Yo quiero hablar de limitaciones
pequeñas pero muy corrientes que nosotros mismos nos imponemos y que nos hacen
tener menos grados de libertad, tener como su nombre lo indica limitaciones en
nuestro actuar y vivir.
Muchas de ellas vienen de nuestra
niñez o infancia y de cómo nos educaron. Por ejemplo en mi caso de pequeño no
me gustaban algunas comidas pero fui aprendiendo a comer muchas de ellas, pero sesos,
lengua, riñones, mondongo y alguna cosa más que si se comía mi papá sigo sin
comerlos, excepto los callos que ahora me encantan. Es lo que llamo “me falto
pueblo”
Todas aquellas personas que
vivieron en pueblos pequeños, cercanos a labores de campo, con gallineros, cochinos,
ovejas o cabras comieron de todo en su momento. Me encanta ver a mis parientes
asturianos comer orejas o morro de cochino o cualquier víscera en esos
almuerzos familiares, donde yo me sigo haciendo el loco. Es una de mis
limitaciones.
Si desde pequeño no quisiste
comer pescado y todavía te niegas a comerlo en cualquiera de sus formas, aduciendo:
“porque no me gusta” o no te atreves y aunque me presionen no quieres. Y te
quedas sin probarlo. Bueno, puedes pasar tu vida sin comer pescado. Tú te lo
pierdes. Es solo un ejemplo de una limitación autoimpuesta. Pero hay muchas
más.
Si te has acostumbrado a dormir
en completa oscuridad y cuando sales de tu casa duermes mal. Necesitas ser más
flexible o tendrás otra limitación. Tú mismo te has complicado la vida. Rigidez
o flexibilidad.
Otros: desayunas siempre lo mismo,
toda la vida solo cereales; o nunca comes la ensalada con espárragos o cebolla,
la carne solomillo y muy cosido, y el postre sin lactosa, tampoco soportas el
picante, ni la comida mexicana, tailandesa, ni japonesa y además ahora quieres ser
vegano. Seguramente tendrás muy pocas invitaciones a comer, es tu decisión. Son
tus limitaciones.
Hay otras manías como cuando
pides en una cafetería: Por favor me da un café largo pero descafeinado de máquina,
en vaso grande con unas gotas de leche de almendras pero tibia y por favor con un
edulcorante específico. ¡Uff! El cliente más querido.
Y no te digo nada si solo te
gusta el Johnny Walker etiqueta negra, o peor aún que si no es Buchanan de 18
años te da dolor de cabeza. O el vino Ribera del Duero porque no soportas el
Rioja. Que vivan los borrachos flexibles.
Hay una lista de “no me gusta” que
por exagerada puede llegar a ser tóxica. No es lo mismo decir: “Si me das a
escoger prefiero…” a decir no me gusta y evitarlo. Por ejemplo en cualquier país
del mundo frente a una heladería que tienen decenas de sabores, no corres el
riesgo y pides siempre chocolate, te pierdes la posibilidad de probar algo
maravilloso. Comer solo algunas exclusividades también es decisión tuya. Te
auto limita.
Manejar es algo que hacemos todos,
pero si solo puedes hacerlo en auto con cambios automático, estás limitado,
pero si solo conduces autos sincrónicos ya es una manía o ganas de joder. Y seguro
me dice: claro que se hacerlo pero no me gusta. Te contesto: es lo mismo, con
ese “no me gusta” Te auto limitas.
Ser flexible, probar lo nuevo, ser
tolerante contigo mismo, aceptar lo diferente te hace más libre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario