Aunque
Bertín Osborne no es santo de mi devoción debo reconocer que cuando vi el
primero con Pablo Alborán me gustó el estilo y estructura del programa de “En
tu casa o en la mía” Bertín realmente me pareció simpático y muy espontaneo. Y
esa noche decidí ver los otros programas, podríamos conocer a un famoso por su
forma de ser y de pensar fuera de los escenarios y de manera más íntima.
Creo
que los he visto todos, bueno me perdí el de Adolfo Suarez hijo y alguna parte
de otro, porque no los vi todos completos. Unos por falta de tiempo, otros porque me
decepcionó la persona famosa y cambie de canal.
Me
gustaron los toreros aunque mucho mas el Cordobés que Juselín. También Pablo
Motos y Lolita estuvieron bien, muy abiertos y dándose a conocer como personas.
Los Morancos aunque me he divertido mucho con algunos de sus programas en este
no me hicieron mucha gracia. Lo mismo con la nietisima Martínez Bordiú que
siempre estará como lejana por su abolengo franquista. En otro programa no tan
bueno, conocí el narcisismo acumulado de Arturo Fernández.
Me
sorprendió gratamente Carlos Herrera, porque tenía una opinión más bien pésima
sobre él, de sus tiempos de Onda Cero no me agradaba su arrogancia aznariana. Pero
aquí, en un ambiente más distendido, derrochó gracia y naturalidad. Ganó puntos
en mi opinión. No logré conocer a su ex, Mariló Montero porque se cerró como
una ostra a pesar de todos los esfuerzos del entrevistador.
Me
alegré mucho cuando empezó a entrevistar a políticos pensé que era una buena
oportunidad para conocerlos. El de Pedro Sánchez me gustó, se sentía natural,
conocí de su infancia, su familia, sus estudios y muchas cosas de la persona.
El de Rajoy me aburrió al extremo, no hablaba de sí mismo, no había expresión
de sentimientos, hablaba el presidente, de planteamientos y análisis de
situaciones desde un marco conceptual…
En
la mañana del día siguiente leo en El País una crítica sobre el programa que me
pareció muy fuerte y con mucha connotación política pero coincidía en general
con mi apreciación. Presentaba un Rajoy aburrido, donde se conoció poco a Mariano
la persona, volvimos a ver al político, al presidente, muy cerrado y poco
espontaneo, destacó el gallego zamarro…
Pero
la gran sorpresa es que a continuación leí el ABC y me encuentro con el triunfo
aplastante de audiencia, éxito del programa y la maravilla de persona que ha
presentado el Gran Rajoy… Aquí no había connotación política, aquí era campaña
política abierta y directa, propaganda electoral de la más barata y fantástica.
Y
de nuevo me encuentro con las dos Españas, la derecha católica que ve herejes e
infieles en el bando contrario, rojos todavía peligrosos porque pervertirán el
bienestar de la nación, frente a la otra España, atea, anticlerical, que ataca
a la derecha y lucha por la igualdad y los programas sociales. Unos que leen
ABC y otros que leen El País, un bando que escucha Onda Cero y la COPE y otro
bando que escucha Cadena Ser. Unos que van a misa otros que no. Y la corrupción
y la impunidad que vela por mantener todo sin cambios, o cambiar para que todo
siga igual.